Magic

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Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cursiladas de principios de diciembre.

-Shhh...ya está, no llores más - la abrazó por detrás y pegó sus labios a la oreja de ella - Estoy aquí, ¿ves?
Se llevó las mangas a la nariz y sorbió asintiendo con la cabeza; entre sus brazos no hacía tanto frío.
-¿Quieres saber algo? - preguntó él.
Ella volvió a asentir.
-Eres perfecta - la apretó un poco más y sonrió - y odio que llores. Porque ver a la persona que te hace sonreír llorar, entristece. Para mí eres única, con tus problemas, tus inseguridades, tus miedos y tus defectos. Así que no te culpes más por no ser como ellas, porque no lo necesitas. Eres distinta y única, pequeña.
-Pero no lo entiendes - susurró ella - yo nunca voy a ser tan despampanante, no voy a deslumbrar. Jamás seré tan alta, ni tendré tanto pecho, ni...ni conseguiré esas curvas. No soy así de delgada, ni mi sonrisa es perfecta, ni mis piernas tan largas. Nunca encajaré en ese perfil.
-¡Pues a la mierda eso! - gritó él, dándole la vuelta a la pequeña chiquilla y mirándola a los ojos - A la mierda los perfiles. ¿Para qué tienes que encajar en algo tan estúpido? A la mierda el mundo si no sabe darse cuenta de que tener una melena larga, ser delgada y alta no es la única forma forma de ser bonita. Tú eres mucho más linda que todas ellas, porque no te dejas llevar por eso. No te das cuenta de que has conseguido hacer reír a un chico como yo, que has sabido verme y no me has tenido miedo ni rechazado. Mierda, joder. ¿Es que no ves que vieras como te vieras ibas a ser igual de hermosa?
Mientras escuchaba sus palabras, ella lloraba en silencio, mirándole a los ojos. Se sentía estúpida por acomplejarse así, teniendo a aquel chico ante ella, diciéndole eso. Dios, ¿Cómo era tan tonta? ¿Cómo no se había dado cuenta antes de aquel ángel que tenía delante?
Esperó a que terminara de hablar, se acercó a él y lo besó suavemente, acariciándole las mejillas.
-Lo siento...-susurró
-Si lo sientes, dilo.
-¿El qué?
-Lo que eres.
-¿Lo qué soy?
-Sí. ¿Qué eres?
-Soy...p...perfecta.
-Otra vez.
-Perfecta.
La besó.
-Eso es. Mi pequeña princesa perfecta.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Cuando lloras.

Arrancó mi sonrisa como si fuera una hoja de un cuaderno, la hizo una pequeña bola y la lanzo por la ventana, donde pudo caer al suelo y deshacerse ante las lágrimas del cielo.
También lanzó mi paraguas y mi abrigo. Mis guantes, mi bufanda y mis zapatos.
Una vez me dejó desarmada y desnuda, me lanzó a mí. Caí y encontré el suelo a demasiada distancia. Mientras descendía en una lentitud vertiginosa, las gotas de lluvia rozaron mi piel, estremeciéndola. Fue entonces cuando sentí el frío. Después, vino el dolor. Y más tarde, el único calor que podía tener era el de mis lágrimas calientes surcando mis mejillas.
La caída no iba a doler. Iba lento, apenas rozaría el suelo y me tumbaría sobre él. Eso creía. Tonta de mí.
Pude sentir como cada hueso de mi cuerpo estallaba contra la piedra mojada. Pude escuchar como se quebraban y perdían su rigidez. Pude notar como todo mi cuerpo se deshacía igual que mi sonrisa.
Desde la más absoluta soledad, pude alzar la mirada el cielo y dejar que la lluvia acariciase mi cara.
Ya no hacía frío. Ya no dolía. Ya no pasaba nada. Le vi asomado desde una ventana tan alta que ni escalando día y noche podría llegar a su alféizar. Me sonrió, se despidió con la mano y se fue.
El no me vio, pero yo le devolví la sonrisa.

lunes, 8 de octubre de 2012

Batidos de chocolate.

Me quité mis zapatitos de hebilla y empecé andar descalza sobre el frío suelo de mi palacio.
Pasé de largo varias puertas, recorrí pasillos interminables y llegué a mi destino. Creía que aquella habitación estaba más cerca del corazón de la casa, pero me equivocaba. O quizás se había movido sola, quién sabe. Abrí un poco la puerta y me colé por el pequeño hueco. 
Se me hacía raro estar allí. Antes era una habitación que frecuentaba tanto que ni siquiera me fijaba en lo grande que era o en la de cosas que había ido acumulando dentro. Aquellas paredes llevaban cobijándome toda la vida, y ahora me estaba separando de ellas. Y no quería, me daba miedo, me entraban ganas de llorar.
Me senté en uno de los ventanales que iluminaban la sala y me percaté de su ausencia. ¿Dónde estaba? Aquella personita llevaba allí tanto tiempo que ni me había fijado en lo pegada que estaba a ella, pero cuando se fue si que lo noté. ¿Seguía escondida dentro de algún rincón de mi palacio? ¿O se había ido para siempre? ¿Realmente se había distanciado totalmente de mí? ¿Era eso cierto?
Fui hasta la estantería y acaricié los lomos de los libros. Había miles con millones de historias. Otros eran libros normales que cualquiera podría tener, pero que para mí tenían un significado especial.
Me sentía sola.
Había perdido la mitad de mí.
Era triste.
Pero no lloraba. Era tan triste que no lloraba.
Y aún tenía esperanza en que solo fuera pasajero. 
Fui a la mesa del centro y cogí un batido de chocolate frío, volví al ventanal y miré mi jardín desde allí. Habían desaparecido la mitad de las flores.
De repente, alguien llamó a la puerta. Yo me giré y antes de contestar, esta se abrió.
La cara dulce y risueña del príncipe al que amaba asomó, pero esta vez su sonrisa era triste. Me tendió una mano y yo me acerqué a él sumisa. 
-No estés triste - me dijo abrazándome. Yo negué con la cabeza y le agarré fuerte la mano, dejando que me sacara de aquella habitación - no entres aquí por un tiempo. Cuando vuelvas todo será normal de nuevo.
Yo asentí y cerré la puerta, resignándome a hacerle caso.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Cursiladas de fin de semana

-¿Por qué el mundo no quiere que seamos felices? - pregunté mirándole a los ojos.
+Simplemente nos lo está poniendo difícil - me sonrió y besó mi frente - si nos queremos de verdad,  con el tiempo, podremos estar juntos.
-¿Y tú me quieres de verdad?
+Mi corazón es tuyo, lo sabes.
Le sonreí y besé sus labios. Allí, en un lugar donde nadie podía vernos, donde podíamos mostrar sin complejos lo que sentíamos, donde podía tocarle y besarle sin miedo, sin vergüenza. Me sentía protegida, de alguna manera, en esa pequeña habitación, llena de todo tipo de cosas, llena de amor.
+¿Y tú me quieres de verdad?
-Más que a nadie.
Y nos abrazamos, sabiendo que todo eso no iba a durar para siempre, que esa felicidad que parecía infinita no lo era. Pero ese día queríamos derrochar, estar juntos, que no hubiera distancia entre nuestros cuerpos, entre nuestros sentimientos. 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Cursiladas de septiembre.

Supe que ese era mi momento, que debía hacerlo ahora, pero de todos modos un miedo desesperado se agarró a mi garganta y a mi corazón. Pero por suerte, conseguí vencerlo y salí corriendo hacia la estación de tren. Corrí tanto que creía que me iban a estallar los pulmones.
Bajé las escaleras mecánicas de dos en dos, salte a las máquinas tarjeteras, y seguí corriendo. No podía perder ese momento, tenía que decirlo o moriría de dolor. Quería que él supiera lo mucho que había esperado para poder decir al mundo le que amaba, que me daba igual que no me correspondiera, que necesitaba decirle mis sentimientos.
Paré en seco justo un paso antes de chocarme contra la pared del tren, que ya empezaba a moverse.
-¡No, espere por favor! ¡¡No!!- Pero era tarde, las puertas estaban cerradas, con él dentro, sumergido en su ignorancia esperando volver a casa, ajeno a todo lo que estaba sucediendo dentro de mí. No pude más, me resultó desgarrador ver como mis posibilidades, por escasas que fueran, se esfumaban por las vías. Me dejé caer de rodillas y no me reprimí más. Me eché a llorar como nunca antes lo había hecho, diciendo una y otra vez ''espere por favor...''. Me tapé la cara con las manos y no intenté disimular mi dolor. Sollocé agitando mis hombros, intentando calmar mi corazón.
Pero de repente oí su voz. Tan dulce y tranquila como siempre la recordaba. Dijo mi nombre en una interrogación y entonces me decidí a mirar hacia el otro lado de la vía.
Y allí estaba él, con su sudadera oscura y las manos en los bolsillos, mirándome preocupado. Claro, él tomaba el tren en la otra dirección...
Grité su nombre e inspiré fuerte, intentando que las lágrimas no fueran a parar mis palabras.
-...¡Te quiero! Pero no como tú te crees...¡te quiero de verdad! ¡Estoy enamorada de ti joder! ¡Y ya sé que tú nunca vas a estar conmigo pero quería decírtelo porque estoy cansada de sufrir en silencio, quiero que sepas que todo este tiempo, desde la primera vez que te oí reír, no he tenido ojos para nadie más, y ya no puedo más! yo...-le miré una vez más, al otro lado de la vía, de pie, serio y sorprendido, con sus ojos fijos en mí y sentí como todo mi mundo se rompía en pedazos. Volví a bajar la cabeza y llorar, presionando mi brazo contra mis ojos, intentando parar. No oía nada, solo mi sollozo...y unos pasos por unas escaleras. Pero no podían ser de él. Porque seguía plantado al otro lado, seguramente, intentando rechazarme sin que me doliera demasiado. Qué ingenuo...
Pero me equivoqué. Cada vez oía los pasos más cerca. Esa persona estaba corriendo y se acercaba a mí. Venían desde el piso de abajo. Si fuera él, hubiera tenido que recorrer media estación por el subsuelo para llegar a mí, así que no podía serlo. Pero esos pasos cada vez estaban más cerca.
Hasta que lo sentí. Sus brazos rodeando mi tembloroso cuerpo, su cara hundiéndose en mi cuello y todo su cuerpo acercándome al suyo. No podía verle porque estaba detrás de mí, pero ese era su olor, esos mechones que asomaban al a izquierda de mi hombro eran de su pelo. Esa era su sudadera, sus manos...me estaba abrazando. Con tanta fuerza que podría haberme partido en dos. El corazón estaba demasiado acelerado, mis mejillas demasiado calientes, mis ojos demasiado abiertos...y cuando le oí hablar, sentí que iba a morirme.
-Yo también te quiero...desde el primer momento...desde la primera llamada...siempre. Intenté ocultarlo pero yo tampoco puedo más...quiero estar contigo...
En ese momento, el tren de la vía de enfrente paró, y pude ver como salían y entraban pasajeros, y luego se ponía en marcha y se iba.
-Has perdido el tren...-susurré.
Sentí en mi cuello como sus labios creaban una sonrisa.
-Al menos no te he perdido a ti.

martes, 4 de septiembre de 2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

Cursiladas de finales de verano.

Le abracé fuerte por detrás y le planté un beso en la mejilla.
-Por fin juntos...
Me sonrió y rocé sus labios con los míos, y eso hizo que él sonriera más. Juntamos nuestras frentes y fijamos nuestros ojos en los del otro. Parecía irreal tenerle tan cerca, tan perfecto, tan dulce...era como un sueño. Como si tuviera cuatro años y me hubieran llevado a Disneyland, solo que mejor.
-Vuelve a decirlo - susurré.
-¿Otra vez?
-Es que me encanta oírlo...
-Está bien - pegó sus labios a mi oreja y dijo en un tono muy bajo, casi inaudible - te quiero.
Me aferré con más fuerza a él e hundí mi cara en su cuello. Si me veía sonreír de esa manera tan amplia y tonta, se metería conmigo.
-Te quiero - repitió.
-Te quiero - imité.
Tanto tiempo soñando con un momento así, y por fin lo estaba viviendo. Al final lo tenía entre mis brazos, amándome, cubierto de mis besos, y dedicando su enorme sonrisa solo a mí.
-No te vuelvas a separar de mí.
-Nunca lo he hecho - le presioné el corazón con una mano y le besé el cuello - siempre estoy aquí.

jueves, 30 de agosto de 2012

F.

Ya lo sé, pero no me lo repitas más por favor. Soy perfectamente consciente de que es intocable, inalcanzable, que nunca me querrá, y aunque lo haga jamás estaremos juntos.
Lo sé, pero deja de hacerme daño.

martes, 21 de agosto de 2012

Fifteen.

La pequeña niña monstruo se llevó las rodillas al pecho, las manos a los ojos y comenzó a sollozar.
Al principio apenas era unas lagrimitas visibles, pero cuando empezó a sonar aquella canción convirtió esas pequeñas gotas en mares que surcaban sus mejillas hasta caer encima de su pecho.
Abrió un poco la boca y susurró ''lo siento''.  Y volvió a llorar. Y de nuevo volvió a decir esas dos palabras. ''Lo siento...perdóname...perdón....''
Cerró los puños con fuerza y los presionó todo lo que pudo en sus ojos, intentando parar las lágrimas, pero no lo consiguió. Le temblaba todo el cuerpo y deseaba morir. Y mientras, se disculpaba.
Una y otra y otra vez sin cesar susurraba perdón. Perdón por haber amado, por sentir envidia, por quererle solo a él, por no poder alegrarse, por llorar. No era justo, porque él estaba contento. Y de esa manera, ella debía estarlo.
Esas cosas a veces ocurren. Una niña monstruo se enamora de un príncipe. Él le coge cariño mientras ella le ama. Y duele, duele más que si te apuñalaran en el pecho. Porque no es una historia de tres. En todo cuento en el que haya un príncipe, tiene que haber una princesa. Y esa no es la niña monstruo. Que va, ella nunca será la protagonista de esa historia, aunque sufra como nadie, aunque llore como nadie, aunque pida tantas veces perdón.
Al final, la niña monstruo no comerá perdiz con el príncipe, porque lo que debe hacer es acurrucarse y pedir disculpas. Es su papel.

martes, 14 de agosto de 2012

20 meses

Intenté llamar a todo esto hogar.
Y no lo conseguí. Porque no era cierto.
Un hogar no es ningún sitio físico, o al menos eso creo yo. Es un conjunto de personas, sentimientos y cosas que hacen que te sientas cómodo o simplemente, en tu lugar.
Pero estas personas no son mías, no pertenecen a mi vida.
Estos sentimientos ya están inventados.
No tengo cosas que me recuerden a nada que sienta como mío.
Dios, si pudiera, volvería veinte meses atrás. Y no dejaría que nada malo ocurriese.
No le haría daño a la persona más importante para mí.
No me juntaría con quién no debí hacerlo.
No dejaría que mi mejor amigo se escapara de mis manos.
No me volvería mala.
Le abrazaría más e iría a verlo todos los días si pudiera.
Avisaría a mi hermana de que ese dolor en la espalda no era lumbago.
No dejaría que mi padre llorara.
No perdería a mis amigos por tonterías.
Dejaría de preocuparme tanto por mi aspecto y pasaría más a los sentimientos.
Me dejaría más ayudar.
No intentaría vivir tan rápido.
Simplemente, me tomaría las cosas con más calma. Podría superar al amor, a la soledad, a las lágrimas, a la muerte y a mil muros más.
Si tan solo pudiera volver veinte meses atrás.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Las pequeñas maravillas del mundo

Vale. Hoy es el cumpleaños del niño más afortunado del mundo.
Cumple cuatro añitos. Sí, cuatro, un numero tan inocente y adorablemente pequeño que enternece verdad? Apenas dice tres frases con sentido, corretea todo el rato y sonríe con lo más simple del mundo. Es dulce y al verle esa cara tan iluminada sientes que no hay tantos problemas como crees. ¿Sabes? Ahora ese pequeño no lo sabe, pues creerá que todo el mundo es así, pero un día se dará cuenta de que tiene los padres mas increíbles del mundo, unidos por lazos increíbles, que juntos pueden derribar montañas si hace falta. No me cansaré jamás de nombrar a su madre, esa mujer tan absolutamente testaruda, bestia y mandona que de una manera u otra consiga que nuestra felicidad dependa siempre de la suya. Ese niño tiene como madre a la mujer más fuerte del mundo, más fuerte que Superman, Spiderman y Hulk juntos.
Hoy es el cumpleaños del niño que tiene a la madre más valiente del mundo.


lunes, 6 de agosto de 2012

Y esto no pasa en la vida real.

-Oye...¿Tú que dirías que es la relación entre el sol y la luna?
+Pues...un amor imposible.
-¿Y qué dirías que es nuestra relación?
+...¿Amistad?
-Ya veo...
+¿Qué pasa?
-Que somos el sol y la luna.
*silencio*
+¿Qué quieres decir con eso?
-Pues lo que tu has dicho, amor imposible.
+¿Por qué?
-Porque tú lo has llamado amistad.
*de nuevo silencio*
+¿Qué pasaría si la luna se colase en el día para buscar al sol?
-Que lo encontraría esperándola.
+¿Y qué haría a continuación?
-...¿besarle?
*la besa*

-...¿No dijiste que éramos amigos?
+El amor y la amistad no son incompatibles
*sonríe y vuelve a besarla*

Palabras prohibidas


Me senté a los piés del sofá de mi enorme y solitario salón. En mi palacio no había nadie.
¿O sí lo había? Eh...¿Puede alguien oírme?
<<No, me parece que no. Estoy sola>> Me abracé las rodillas y apoyé la cabeza en ellas. Un silencio abrumador abrazaba la habitación como una densa nube un día de tormenta. Alcé la vista y miré al techo, luego cerré los ojos y sentí esos labios besándome. ¿De quién eran? No los podía recordar...los sentía cálidos y tan dulces que parecían irreales. Como si nunca hubiera existido ese beso. Porque si que estuvo alli...pero...¿de quién era? ¿O es que mas que estuvo, estará? ¿Son de alguien a quién aún no he besado? En ese caso...¿lo llegaré a hacer?
Dios, lo único que tengo claro es que existen. Lo aseguro...y los deseo. Muchísimo. ¿Será que quizás deseé decir las palabras prohibidas? Quizás...¿Pero a quién? ¿Quién estaría dispuesto a oírlas, a escucharme, asentir con la cabeza y abrazarme? ¿Quién? Ya me podía responder yo: nadie. Llevaba sola en ese palacio tanto tiempo...había dejado entrar a algún que otro visitante, pero nunca se quedó demasiado...siempre lo acabé echando, o él mismo se fue de una manera cruel y dolorosa. ¿Volvería a venir alguien algún día? Echaba de menos ese sentimiento...ya sabes...como cuando un aire caliente te envuelve y te eleva cuidadosamente, como si fueras de cristal. Te mece y te acaricia, bailas y suspiras a su son...eso a lo que los mortales suelen llamarle amor. Esa extraña palabra que tanto se ha negado a quedarse a mi lado mucho tiempo. Es que quizás, ni siquiera haya estado nunca.
Las palabras prohibidas...¿quién fue quién las escucho por última vez? Dichas seriamente, de verdad, sin complejos...unas palabras desnudas y sinceras...¿quién fue el último que escuchó un ''te quiero''?

lunes, 30 de julio de 2012

Y eso.

Debería estar absurdamente contenta. Y creo que lo estoy, aunque no por las razones obvias que debería tener, si no por cosas realmente tontas.
Me hace sentir contenta escuchar de nuevo la voz de Chris, que hacía mucho que no lo oía. Mi gata tumbada en la encimera, mis pies descalzos, estar sola en casa, estar leyendo un libro entretenido o saber que hoy iremos a comprar más cereales. Cosas tan simples que normalmente no me pararía a fijarme en ellas, pero hoy, de algún modo, lo estoy haciendo. He cavado en mi mente y me he fijado que las razones por las que creía que estaba contenta en verdad me son indiferentes. Eso a lo que mis amigas llaman ''amor'',   o estar de vacaciones son las cosas que a la gente le produce una sonrisa. Pues quizás a mi no.
Siendo sincera, hoy me siento fea, que normalmente es lo que mas me puede deprimir. Pero esta tarde no. Es como si todo estuviera al revés. Soy fea y feliz, me daría igual tener colegio o no tener a nadie a quién llamar por las noches. ¡Me importan una mierda esas cosas! Simplemente, hoy me alegra que el suelo esté fresquito y yo esté descalza. No paso calor y eso hace que no me agobie.
Simplemente, hoy estoy bien.

miércoles, 11 de julio de 2012

Nombres

Deberia buscarle un nombre a esa chica que tanto vive mis historias tanto en primera persona como en tercera. Esa que siente, que sufre y que sencillamente es.
Pense en Rose, pero ya no me convence tanto. Quiero un nombre para ella, para no llamarla siempre "ella" y todas esas historias de amor que cuento, ya tengan protagonista.
No puede ser mi nombre, porque no soy exactamente yo. Tampoco puede ser uno normal y corriente, porque siempre me recordara a otra persona.
Necesito un nombre especial, que la describa. Rose lo hacia, pero ya me aburri de el.
Asi que mientras, voy buscando. Uniendo palabras, silabas o letras que para mi tengan un significado realmente grande.
Seria bonito que ustedes me ayudaran, junten todo aquello que describa al caracter de esa chica que vive mis historias. Busquen y diganlo.

lunes, 9 de julio de 2012

Tres minutos

Sabes que realmente amas una cancion cuando puedes incluso personificarla. Cuando se vuelve alguien a quien quieres, que te mueve el corazon y te hace querer gritar, te pone los vellos de punta y no deseas que jamas termine.
Pocas personas aman la musica. No estoy hablando de ningun tipo en concreto, no estoy diciendo la que es buena o la que no, simplemente amarla. La mejor de manera de amar es a traves de la musica. Alguna vez lo has sentido? Ese cosquilleo, esas mariposas. Escuchar los primeros punteos y que ya te haya robado toda tu mente, toda una historia, una vida, un mundo en apenas tres minutos. Un diario, mil sentimientos. Todo.
Eso es lo que es la musica para mi. Y se que realmente amo alguna cancion cuando mis dedos tiemblan ante la fuerza de la voz del cantante, cuando simplemente abre un agujero negro que se trega todo lo demas, y ella se convierte en la protagonista.
Alguna gente piensa que no es mucho lo que la musica puede darte. Unos la usan para bailar, para reivindicar sobre algo o simplemente como fondo. Para mi, ella es una via de escape. Todo lo que no puedo decir o expresar, en boca de otra persona, de otro instrumento que quizas piense lo mismo que yo.
Es algo increible, que te deja buen sabor de boca.
Esta es una de esas canciones que me producen todo eso, y mas.

domingo, 8 de julio de 2012

Adios a las tildes en los ordenadores guiris

Y un dia, dices "voy a medir seis metros". Quizas no dieciocho, ni veintitantos, pero al menos, medir seis metros. Porque puedes ser tan grande como tu corazon te lo permita y tan pequenio como te muestres al mundo.
Puede que no seas el mejor en nada, incluso quizas ni siquiera destaques en algo. Pero oye, eso no te hace menos especial. Ser habil en algo no te hace mejor, aunque al mundo le guste mostrarlo asi. No tienes virtudes, no se te da bien nada, pero al menos, eres tu. Con tus defectos, que son tuyos y de nadie mas, con tu sonrisa, tu forma de ver las cosas, tus gustos y tu vida. Eres autenticamente tu.
Es posible que me repita, pero he aprendido que eso es lo mas importante. Da igual ser La Reina de Las Habichuelas, lo mismo da si eres distinto, si no lo eres, si simplemente a los ojos de la sociedad no eres nadie. Porque efectivamente, no eres nadie, eres tu.
Por eso puedes medir seis metros. Por eso puedes llenar tus pulmones de aire. Por eso puedes gritar a pleno pulmon que te da igual el mundo. No eres un robot, no has nacido para hacer algo, para ser algo o para cumplir tal meta. Has nacido para vivir, con tus mas y con tus menos, con tus bajones, tus defectos, con tu reflejo, con todo.
No lo olvides, porque no dejare de repetirlo: eres tu. No seas nadie mas, ni intentes cambiarte, porque si no eres perfecto para alguien, siempre lo podras ser para ti.


lunes, 2 de julio de 2012

Y no escribo con tildes porque los ordenadores ingleses no tienen.

Sentada frente a la ventana con una pequeña mesa baja a su lado, Rose reia. Su pelo largo recogido en un coco alto, unos vaqueros desgastados y una sudadera ancha. Se sentia segura, bien. Sobre la mesilla, una taza de cafe, un cenizero con cigarrillos y varios bocetos. Un diario, un par de bolis y unos sandwiches de sobre.
Por la ventana bajaban gotas de lluvia lentamente, que dejaban paso a un paisaje nublado y gris. Se veia el mar, y el viento azotando los arboles. No es que la cosa fuera divertida, pero ella estaba feliz, asi sin ninguna razon, simplemente porque le apetecia estarlo, porque se sentia bien. Un portatil sobre la moqueta del suelo reproducia una de sus canciones favoritas. Nada era perfecto, pero nada era malo, y tampoco triste, aunque no fuera realmente alegre. Simple y llanamente, las cosas salian como debian de salir.

domingo, 1 de julio de 2012

Y esa es la única verdad.

A veces, las cosas ocurren así sin más. De repente, amaneces un día y tu mondo es otro. Las personas con las que estabas antes pasan a ser desconocidas, y los desconocidos tus amigos. Las cosas que hacías dejan de ser rutina para darle paso a otras. La ropa de tu armario en un plis plas cambia por prendas que ni tu te imaginabas que llevarías algún día. La música de tu reproductor, tu forma de comportarte con ciertas personas, tu coletillas...todo cambia, menos tú, lo que eres realmente; eso es lo único que sigue ahí.
Cuando te tumbas en tu cama por la noche y miras al techo y tu mente vuela, sigue yendo a los mismos sitios. Porque ahí estás, sigues siendo tú. Tus inseguridades, tus puntos fuertes, tu forma de amar o de odiar, tus miedos y las cosas que te hacen feliz, ahí siguen, aunque su exterior haya cambiado.
Porque piensa que las personas se van, te aburres de las rutinas, de las modas o incluso de la música. Pero tú no eres otra persona, ni eres una acción, ni un estilo, ni una canción. Tú eres tú, y nada más.

lunes, 25 de junio de 2012

Cursiladas de lunes noche.

Ella estaba sentada mirando el mar en calma. La noche estaba clara y se veían las estrellas, y a pesar de estar en bikini no tenía frío. Era una noche calurosa y bonita.
De repente, algo interrumpió sus pensamientos, que volaban a saber donde. Él se sentó encima de ella y la miró a los ojos.
-¿Qué pasa?-preguntó sonriendo.
Se quedaron un rato así, mirándose, hasta que él la abrazó y la tumbó en la arena, apoyando la cabeza en el hueco de su cuello. Allí tumbada, con la cabeza apoyada en la arena, solo veía el cielo y algunos mechones del chico, que descansaba en silencio encima de ella.
Pasaron minutos hasta que él se incorporó y la miró de nuevo; ahora ella ya no veía las estrellas, si no una sonrisa perfecta y unos ojos entornados. El flequillo de él tocó la frente de ella. Se acercó un poco más y rozó sus labios.
Al comprobar que ella no oponía resistencia, volvió a besarla, más seguro, más fiero, jugando con su boca, con su lengua.
Ella se dejaba llevar mientras se abrazaba a su espalda, es estaba a gusto, era dulce y suave, a la vez que intenso. Le encantaba esa sensación.
Él separó sus labios y volvió a fijar su vista en ella, que hizo un ruidito con interrogación. Él negó con la cabeza y volvió a besarla.


domingo, 24 de junio de 2012

Cosas que pasan.

A veces, pasas un tiempo en lo que nada pasa, nada impresiona, nada hace que sonrías, pero de pronto, un día, sin previo aviso, ocurre.
Sales a flote y respiras, te das la vuelta y encuentras a gente dispuesta a darte abrazos. De repente, tienes amigos, risas y besos.
Suele pasar que un mes va sucediendo a otro, y cuanto más tiempo pasas, menos esperanzas tienes en algo. Y ahora ahí estás, te despiertas y te sale la sonrisa tonta, y manoseas tu nuevo y adorable recuerdo una y otra y otra vez. Pero claro, luego el miedo vuelve. En cuestión de minutos, sin esperar a que te tranquilices, como si fuera una montaña rusa a toda velocidad, vuelves a sumergirte. Te aterroriza haberte ilusionado así, porque la última vez te llevó a meses y meses sin oxígeno y con tu mundo hecho trizas. Y luego, una vez más, tu mente se da la vuelta y te saca a flote diciendo ''oye, puede que sí, pero disfruta de estos minutos que tienes respirando y sonriendo; mejor eso que estar siempre sumergida temiendo llegar más al fondo del agua''. Y como no, le haces caso, y vuelves a sonreír, y tu corazón se encoje y se ensancha rápida y rítmicamente, de una manera que hasta duele; pero esta vez, es un dolor dulce e increíble. Ahora vuelves a dudar, piensas en finales horribles, vuelves a asustarte, y al agua de nuevo.
Y así una y otra y otra y otra vez, supongo que hasta que el responsable de todo ese mareo y vaivén diga algo a lo que agarrarse, algo seguro, alguna palabra cierta que decida si debes seguir un tiempo más en el fondo del mar, o puedes permitirte salir a la superficie.


Sj.

Una noche llena de gente.
Música.
Fuego.
Alcohol.
Risas, gritos, bailes.
El mar.
Deseos.
Más risas.
Besos.
Aún más risas.
Y luego, más y más besos.

viernes, 22 de junio de 2012

El tiempo pasa, y con él, los males.

Últimamente no escribo. Tampoco dibujo. Solo leo. Leo tanto que se me olvidan los libros que apenas leí hace un mes, porque al parecer es lo único que me llena en estos meses. No digo que esté triste, osea, hace poco lo estaba. Ya no. ¿Han pasado cosas buenas? Sí, unas pocas, y también tiene parte de que me he acostumbrado a lo malo, lo he aceptado y he aprendido a vivir con ello. Creo que mi vida vuelve a estabilizarse, hay temas tabú de los que antes no podía hablar sin ponerme a llorar y de los que ahora, si me preguntan, puedo hablar de ellos. Bueno, cierto que tengo recaídas, como todo el mundo, de repente, olvido algo malo y estoy feliz, y de pronto, como un cubo de agua fría, me viene a la memoria y rompo a llorar, pero por lo demás estoy bien. ¿Amor? Oh, sigue desaparecido para mí! Pero no importa, encontraré a alguien, y si no, pues mejor, menos problemas. ¿Amigos? Tengo, por supuesto, y los amo mas que a nadie. ¿Vida social? Bueno, es algo dudosa, pero ya no es cero, en eso hemos mejorado. ¿Estudios? Con algo de suerte, podré pasar un verano sin estudiar para septiembre. Y lo más importante...¿mi hermana? Dios, ya estoy soñando con la fiesta que le haremos cuando se recupere del todo. Porque esa es la mejor noticia, mi querida hermanita se va recuperando. Y es que ahora me siento algo tonta, ¿cómo no iba a hacerlo? Estamos hablando de mi hermana, la más fuerte del mundo con diferencia, si ella no puede superar algo como esto, nadie podría. Ni un elefante enfadado podría pisotearla. Nada, ni nadie. Pero no me voy a poner más melosa, que sigue siendo una mandona, protestona y gritona como siempre. Bestia, loca e impertinente.
Dicen que se parece a mí, bueno, que yo me parezco a ella. 
Quizás ese sea el alago más grande del mundo.

domingo, 17 de junio de 2012

15 primaveras

¿Saben? Hoy cumplo quince primaveras. Sí, quince, un número que ahora me parece enorme y dentro de unos años pensaré ''que poco sabía en aquel entonces'' y me reiré de mi misma. Pero como no estoy en el futuro, si no que vivo en el presente, contaré lo que sé, a día de hoy, de mis quince años.
Solo en este medio año que llevamos he cambiado tanto que me cuesta compararme a como era simplemente en diciembre de 2011. Algunos dicen que fui a peor, otros que a mejor, todo depende del punto de vista supongo. Yo creo que ninguna de las dos, simplemente, voy creciendo, poquito a poco, y ya saben que los daños es lo que más hace crecer a uno, y como estos meses han estado cargaditos de ellos, me siento más grande de lo normal. Quizás haya aprendido a ver lo que realmente es importante, o al menos, un poquito. Las cosas que no importan seguramente sean las que no me hacen sonreír, porque algunas personas me han enseñado que debo sonreír, que me lo merezco, y quiero creer que es cierto. Las cosas importantes son aquellas que me hacen reír, saltar o incluso llorar, siempre que sea de felicidad. Eso es lo que he aprendido; también que hay personas que se van y que las echas de menos, pero que en tu vida entran otras que llenan esos vacíos. Nunca las sustituyen, porque es imposible sustituir a nadie, pero si compensan con alegrías los ''adiós'' de las otras. He conocido más cosas, muchas más, y quizá una hiper importante sea que no se debe negar la compañía de aquellos que te la brindan, porque a veces puedes necesitarla.
Hoy cumplo quince primaveras, y ayer lo celebré con todas aquellas personas que me regalan esa compañía que realmente si la necesito; puede ser que me faltaran personas, puede ser que no, pero lo seguro, es que soy una de las chicas mas afortunadas del mundo. Gracias.



lunes, 28 de mayo de 2012

El día de hoy.

Una hoja en blanco.
Un lápiz sin punta.
Mil palabras en mente que nadie conoce.
Algo de música, ¿amor? sí, de algo parecido va.
Un chat sonando constantemente.
Desconcentración, aburrimiento y ganas de que pase algo emocionante.
Un libro recién acabado a mi lado, y en mi cabeza la historia aún fresca a la que le daré mil vueltas hasta que quede manoseada y pueda empezar con otra.
Un espejo. Un reflejo ingrato.
Una rosa seca que me recuerda la vez que más sufrí en mi vida.
Fotos. Muchas fotos, pero ninguna de ella.
Ganas de verla.
Un tablón con miles de cosas con momentos inolvidables.
Ganas. ¿De qué? De nada.
¿Bajón? No, hoy no. Hoy mis sentimientos se quedan en 0.
Un diario que temo abrir, congelando etapas de mi vida que prefiero olvidar.
Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que hacer y nada que me entretenga. Hoy es una de esas tardes que empiezo a toquetear recuerdos de mi vida. A algunos les saco brillo, y a otros, simplemente, busco la manera de desecharlos.

sábado, 26 de mayo de 2012

My life = shit

-¿Qué tal te va la vida?
+Pero si yo no tengo de eso...
No. No tengo. Y si la tengo, es una mierda.
Quiero amigos, sonreír, ser guapa, despreocuparme y VIVIR.
Pero como no puedo, pues lo que quiero es morirme.
Y estoy convencidamente segura de eso.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Más verdades.

¿Y qué pasa si no soy como todos creen?
¿Se enfadarían conmigo si confesara que deseo ser otra persona? Siempre quise que me vieran como alguien fuerte y segura de sí misma, orgullosa de lo que hace y sin dudas. ¿Es malo si en verdad no soy así? Cada noche me imagino como sería si fuera de otra forma. Si tuviera el pelo largo...si fuera más decidida...si pudiera hablarle a quién de verdad quiero hablar sin miedo...si fuera capaz de decir las cosas tal y como las pienso...si fuera más guapa, más alta, más delgada, si le gustara más a los chicos.
¿Qué pasaría si en verdad soy como todos los demás? Yo que toda mi vida la he pasado siendo la chica alternativa, la rara, la que no se deja llevar por la corriente...¿Y si no miento al confesar que en verdad sí me gustaría ser llevada por esa corriente? Ser como los demás, nada de rarezas, nada destacable en mí...pero a la vez especial para los demás.
Joder, ¿Quiere la gente que me sincere? Pues lo haré: tengo miedo, estoy triste y tengo ganas de llorar, mas no consigo hacerlo. Me veo tan terriblemente fea, tanto por dentro como por fuera que me doy verguenza a mí misma y me entran ganas de encerrarme y no volver a salir. Y al a vez, contradictoriamente, me muero por estar distraída con amigos, con la calle...con una vida de adolescente normal.
Pero no la tengo, no tengo nada de eso. Y soy envidiosa. Tan envidiosa que hace odiarme, pues la envidia es una de los sentimientos hacia el cual mas desprecio tengo. Los envidiosos no pueden ser felices porque anhelan lo que otros tienen, aunque sus males no sean grandes como para impedir su felicidad, tampoco son iguales a los del otro, y por eso le odian. Y yo creí siempre que mi infelicidad se debía a otros factores. ¿Incomprensión quizás? ¿Poco amor por mí misma? ¿Inseguridad? Todo eso lo tengo, pero lo que nunca pensé es que la envidia también fuera parte de todas esas cosas que me impiden sonreir.

martes, 22 de mayo de 2012

Y eso.

¿Sabéis lo que es no estar sola pero igualmente sentir que lo estás? Si, ese sentimiento tan propio de la adolescencia. ¡Pues eso mismo padezco yo ahora, mira por dónde!
¿Vida social? Los mismos grados que si viviera en la Antártida, es decir, bajo cero.
¿Amor? Se le podría aplicar lo mismo.
¿Amigos? Tengo, sí, gente con la se puede contar cuando lo pasas mal. Pero...¿sabéis ese factor de la adolescencia que consiste en tener amigos serios y luego gente con la que simplemente divertirte? Pues eso es lo que a mí me falta.
"ui, bueno, pero tienes amigos que es lo importante" ¡Claro! Pero no para los buenos momentos, que también, aunque parezca inusual, en mi vida hay de vez en cuando ¿saben? o los necesito, como mínimo.
Y pongo esta foto porque me gusta, que para algo es mi blog y hago lo que me sale del c***o.

sábado, 12 de mayo de 2012

Cursiladas de sábado tarde.

-...¡Buh!-Unas manos taparon sus ojos por detrás- ¿Quién soooy?
-Ummm....a ver que piense....-él cogió sus manos y tirando de ellas la alzó en su espalda- ¡un elefante!
-¿Qué! ¡Serás imbécil! ¡bájame bájame!-intentaba parecer enfadada, pero se moría de risa. Pataleaba y le insultaba intentando bajar.
-Es broma tonta jajajajaja-el chico también se moría de risa. La bajó se dio la vuelta y la miró a los ojos- sabes que eres perfecta.
Ella se sonrojó y bajó la mirada. Cuando esos ojos se clavaban en ella con esa ternura, sentía que se derretía y las mejillas le ardían como fuego. Tartamudeó alguna excusa tonta con la que él no pudo evitar reír.
-Mírame-le dijo. Ella obedeció y le miró dedicándole una sonrisa tímida. él le acarició la cara y se acercó un poco más a ella-te he dicho alguna vez que te quiero?
-Solo de vez en cuando-bromeó ella.
-Pues te lo diré otra vez: te quiero, te quiero te quiero. Y me muero por besarte y amarte para siempre, que lo sepas.
-¿Y por qué no lo haces?
-Porque no quiero obligarte a estar conmigo para siempre.
-Pues yo si quiero.
-...¿De verdad?
-Sin duda alguna-y con menos verguenza, acercó sus labios a él y le besó. Ambos se sentían como en un sueño-te quiero, te quiero, te quiero.

lunes, 7 de mayo de 2012

Cursiladas de lunes noche.

Abrí los ojos y vi la ventana medio abierta. Por ella entraba un aire fresco y el poco ruido que puede haber en una pequeña ciudad a tempranas horas de la mañana.
Estaba sola en la habitación, así que él ya debía estar levantado. Giré sobre mí misma hasta llegar a su parte de la cama y abracé su almohada, aún caliente. Olía a él, a su champú, a sus cigarrillos y a restos de lejía. Era el mejor olor del mundo.
Sonreír casi sin darme cuenta e inspiré con más fuerza. Me encantaba hacer eso cada mañana que se levantaba antes que yo; y las que no, directamente podía abrazarle a él.
De repente, un olor a café y tostadas se mezcló con el de la almohada, y su voz con todo lo demás:
-Cariño, ¿qué haces?
-¡No sabía que estabas ahí!-medio cuerpo suyo asomaba por la puerta con una sonrisa burlona, y una taza en la mano. Se acercó a mi y se sentó al borde de la cama-Es que me gusta como huele...
Él me revolvió el pelo riéndose y dejó la taza en la mesilla de noche.
-Cualquiera que te oiga pensaría que eres una enferma loca, que lo sepas.
-¡Encima te metes conmigo! ¡Imbécil!-pero no pude evitar reírme. Me incorporé hasta quedar sentada y me abracé a su espalda, entrelazando mis manos sobre su pecho- ...No sabes cuanto te quiero.
-Si que lo sé, y yo te amo más aún -y volvió su cabeza para besarme.


domingo, 6 de mayo de 2012

Cursiladas de domingo tarde.

Algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Me miré al espejo y me pregunté ''¿Esa soy yo?''. A mi lado, mi hermana más mayor peleándose con la peluquera por mi recogido. Un vestido blanco y precioso colgaba sobre de una percha en el armario, protegido por plástico. A los pies, unos tacones vertiginosos del mismo color.
Maquillaje, flores, relojes que corrían más de la cuenta, voces, dudas, gritos, nervios, miedo y ganas de llorar.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Mi mente se desconectó por completo y me dejé llevar. De repente, volví a mirarme en el espejo y ya estaba vestida y maquillada. Lista para salir. Mi padre entró y me dijo lo preciosa que estaba, y antes de darle las gracias ya me llevaba al coche porque llegábamos tarde. Los invitados esperaban. El hombre con el que me iba a casar esperaba. Todo demasiado rápido, demasiado confuso, demasiado irreal.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
No sé como ocurrió, porque no recuerdo haberme montado en aquel coche, pero el caso es que ya estaba cogida del brazo de mi padre, preparada para salir a escena y casarme. La palabra ''matrimonio'' hacía de mi estómago un enorme nudo indesatable. Alguien avisó a los invitados y todo se sumió en silencio. Un bum-bum enorme hacía eco en mis oídos.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Cerré los ojos y apreté el brazo de mi padre. Las puertas empezaron a abrirse y pude empezar a ver a toda la gente. Miles de miradas puestas en mi, miles de susurros alagadores, caras conocidas y desconocidas, sonrisas tiernas y alguna lágrima.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Recorrí la vista por todas y cada una de las personas invitadas, como un niño pequeño que esperan que les explique que está ocurriendo. Y sin más reparo, fijé la vista al frente.
Y lo vi. Con su sonrisa y esos ojos de los que llevaba tanto tiempo enamorada. La corbata algo torcida y el pelo perfectamente peinado. Y mis pies hasta ahora dudosos, empezaron a caminar hacia él sin ningún temor.
Y mientras, una felicidad indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.

sábado, 5 de mayo de 2012

Algo más que dos. Cap.1

Louis acarició con suavidad el cabello rizado del pequeño que dormía plácidamente. No sabía que hora era pero aseguraba que ya serían altas horas de la madrugada y pronto tendría que levantarse para volver a dar la cara al mundo un día más.
Cuando estaba allí, al lado de su chico, sentía como si nada fuera real, solo ellos dos. No existía ni la música, ni los demás chicos, ni su nuevo proyecto...nada. Nada por lo que preocuparse o sufrir. O al menos así era hasta hace menos de un día; lo que Louis había escuchado le había robado el sueño y la paz y le había inyectado miedo y dolor.
Harry lo era todo para él., su dulzura y calidez contrastaban tan bien con el carácter de Louis que parecían dos piezas que encajaban correctamente.
Su piel suave, sus ojos brillantes y profundos, su pelo rebelde y esa forma tan increíble que tenía de amarle...todo le volvía loco: cada pestaña, cada gesto, cada hueco de su mente...le quería de una manera infrenable y si se lo quitaban perdería todo, lo amaba como si...
-Uhmmm...¿Lu?...¿No puedes dormir?-la voz pastosa de Harry, medio dormida y dulce, lo despertó de sus pensamientos.
-Shhh...duerme Harry, aún quedan varias horas para levantarse-le acarició la mejilla con el pulgar y se inclinó para besarle la frente.
El pequeño se incorporó hasta quedar sentado en la cama, con la cabeza apoyada en la pared, al igual que Louis.
El pecho desnudo de Harry era blanco y suave, y parecía que tan frágil que se fuera a romper con solo tocarlo.
-¿Algo te preocupa? Llevas raro desde esta tarde- él siempre miraba a los ojos al hablar y eso era algo a lo que Louis no podía resistirse.
-Nada solo...-realmente Harry no sabía nada de lo que Louis se había enterado aquella tarde, seguramente ni siquiera se le hubiera pasado por la cabeza algo como eso-me da miedo perderte, Harry-se limitó a decir.
Como respuesta, sonrió y se acercó un poco más a él.
-¿Y por qué ibas a perderme?- se incorporó algo más y se sentó sobre las piernas de Louis, mirándole fijamente; cara a cara- tienes miedo de cosas muy tontas...-le besó suavemente- no me iré de tu lado, yo te quiero...-y lo volvió a besar.
Esas palabras tranquilizaron un poco a Louis por el momento estaba seguro de que no se iría de su lado, podría tener un tiempo más de paz, aunque no sabía cuanto duraría.
-Te amo...-susurró entre beso y beso. Pronto estos pasaron a ser mas apasionados. Louis lo agarró de la cadera y lo puso boca abajo, quedándose él arriba y le volvió a besar- mi Harry...

Varias horas más tarde los dos estaban con sus otros tres compañeros hablando en la discográfica.
-Os digo que deberíais darle un toque te tristeza al nuevo disco, así con algunas canciones de desamor podríais...-discutía el manager.
-¡Qué no! 'No pienso cantar canciones tristes si no me siento así! Me da igual que se venda o no, yo quiero un disco alegre y marchoso como el anterior!
-Sí Harry, y podríamos añadir un par de canciones que...
-¡Qué noooo! No no quiero un disco deprimente qe derrumbe corazones ¡Que quiero a mis fans contetas!
Mientras Harry y el mánager discutían sin llegar a ningún acuerdo, Louis se dedicaba a mirar a Niall, que tampoco sabía que se había enterado de todo. Bueno, de hecho, nadie lo sabía. Apretó los puños al verle tocar la espalda de Harry. Era un gesto sencillo que no le hubiera dado la más mínima importancia si no fuera porque...
-Flashback-
Como cada sábado, los cinco estaban en casa de Zyan viendo una peli y escribiendo algunas canciones entre todos. Ese día las cosas no eran distintas: Harry y Zyan escribían algunos versos suelos mientras Niall y Liam estaban practicando melodías con la guitarra en otra sala. Louis mientras tanto iba acá y allá por la casa preparando la película que iban a ver todo lo necesario para estar cómodos etc. Pero en una de estas, al pasar cerca de la habitación donde estaban Niall y Liam, escuchó algo que lo desconcertó bastante: unos sollozos.
Se arrimó disimuladamente a la puerta e intentó saber quién era el que lloraba, pero no tuvo mucho resultado y como la puerta estaba un poco abierta, decidió colar el ojos por ahí: era Niall quien lloraba y Liam le acariciaba la espalda con gesto de consuelo.
-...y entonces que haré-escuchó Louis a medias.
Liam hablaba más bajo y no alcanzó a oír lo que decía, pero si oyó las respuestas de Niall.
-Ya...¡por eso mismo!...¿qué harías tú..?-otra contestación de Liam-ya...pero...es tan doloroso...y su corazón pertenece a Louis...yo no pinto nada.
Espera..¿cómo? ¿Qué había dicho Niall? El corazón del aludido se paró al oír su nombre y su mente empezó a moverse muy rápido, intentando entender.
Siguió escuchando pero esta vez con más detenimiento aún, y ahora consiguió escuchar a Liam:
-Nialler...quizá ahora Harry esté con Lu, pero eso no quiere decir que no te quiera...
-¡No me vale que me quiera! Querer nos quiere a todos...yo necesito que sea mio...le amo...
-Fin del flashback-

Conversaciones que nunca serán reales.

-Dime la verdad-le rogó él.
-Yo nunca te mentí-dijo ella.
-No, pero si callaste la verdad.
-Es que ni yo sé la verdad.
-¿Y entonces, qué es lo que sabes?
-Que te quiero. Que te extraño. Que era feliz contigo.

Lo que en verdad diría.

-¿Cómo te encuentras?
-[Mal, deprimida y con un bajonazo que nadie me lo quita de encima. Me siento fea, gorda, estúpida, inútil y patética. Pienso que si me viera desde fuera me daría pena a mí misma. No tengo ganas de nada, pero a la vez miro la hora y me deprimo al ver que son las ocho de la tarde un sábado y yo estoy aquí, sola en mi habitación, mientras toda la gente de mi edad está fuera divirtiéndose; y yo no. Supongo que porque pienso que para qué voy a salir si nadie me necesita para divertirse, que ya tiene a mejores personas que yo. Soy una estúpida adolescente acomplejada, que pienso en cuando era pequeña, diciéndole a mi madre ''mamá cuando cumpla quince haré una graaan fiesta''. Y ahora me veo aquí, que solo con pensar en la idea de celebrar algo por mi cumpleaños hace que me deprima más aún. Porque no tengo a nadie a quién invitar, porque me da vergüenza obligar a la gente a asistir a un sitio solo porque hace quince años que vine al mundo. Y entonces pienso cosas de emos como ''mejor no haber nacido'' o ''ojalá me muera''. Que solo tengo ganas de llorar pero no lo puedo hacer porque no tengo ninguna razón de peso para hacerlo. Y que nadie me comprende, y que estoy sola, y que no puedo contar con nadie...y que solo quiero que alguien venga, me abrace y me haga reír. Simplemente eso.]
ESTOY PERFECTAMENTE, GRACIAS.<3 ¿Y TÚ?

viernes, 27 de abril de 2012

Amor...¿fugaz?

Con un pequeño portátil sobre mis piernas pasaba el rato en aquel vagón de metro. Escribía cualquier artículo sobre la adolescencia que más tarde iría destinado a mi blog. Todo lo que relataba era siempre lo mismo...desamor, estudios, soledad, incomprensión...fotocopias unas de otras.
Pero esa vez fue diferente.
Agité la cabeza para quitarme el flequillo de los ojos, que al levantar la vista dieron un repaso a todo mi alrededor. Y allí estaba él, con otro portátil, escribiendo quizá sobre lo mismo que escribía yo.
Supongo que él debió notar mi mirada fija en sus movimientos, porque decidió levantar los ojos y mirarme también, pero yo sentí verguenza y volví a mi escrito. Él hizo lo mismo.
Y así durante varias paradas. Yo le miraba, él me miraba, yo apartaba la vista, el apartaba la vista. Borré toda mi queja sobre el mundo que estaba explayando contra las teclas para dedicarme a describirle. Sus ojos eran claros pero a la vez mostraban dureza. Su pelo desarreglado y de un extraño color avena oscuro. Sus manos largas y fuertes. Perfectas.
Sus labios creaban una fina línea mientras escribía, y su rostro se mostraba concentrado sin dejar de parecer tranquilo. Para mí era perfecto.
Pensé en hablarle, decirle cualquier cosa para poder acercarme a ese chico, pero no fui capaz y esperé a que quizá él diera el primer paso. Nuestras miradas seguían jugando cada vez con menos vergüenza, pero sin dejar de ser tímidas.
Y de pronto, sin previo aviso, sin ninguna señal que me indicara que se me estaba acabando el tiempo, el tren se paró. Él se levantó cerrando su portátil y salió a la estación, cerrándose las puertas tras de sí.
''Un amor fugaz en un metro'' pensé.
''No le volveré a ver'' pasó por mi mente.
''¿Qué es eso?'' me pregunté.
Decidí levantarme y fui hasta el que antes fue su asiento y recogí un trozo de papel arrugado.
En él había escrito un número de teléfono con torpe escritura.

miércoles, 18 de abril de 2012

Jugando a ser poeta.

Quién lo llamaría sonrisa,
si jurando digo que es una lágrima
asustadiza y equivocada
que se esconde tras una comisura fina.

Quién lo llamaría voz,
si de fuerza carece
y menos tiembla el miedo
al escuchar a la muerte.

Luz viva cegada
por el hielo de tu iris.
Vaga esperanza cubierta
por la escarcha de tu mirada.

Silencio, soledad y paz.

Alzando las manos intenté tocar el cielo, pero estaba demasiado lejos.
Mirando hacia abajo intenté aferrar mis pies a la tierra, pero el suelo también estaba demasiado lejos.
En medio de la nada contemplándolo todo, mirando absorta como la vida pasa bajo mis pies y los ángeles vuelan sobre mi cabeza.
Silencio, soledad y paz.

Sacando canciones del baúl de los recuerdos.

jueves, 12 de abril de 2012

Sueños imposibles.

Y así, descalza y cansada, destrozada y con el llanto nublando mi vista, me vi la vuelta y salí corriendo. 
El corazón latía rápido e irregular, las piernas tropezaban y me rogaban parar; y la cabeza me amenazaba con estallar. Pero de todos modos, yo seguí corriendo.
Un pie tras otro, cada vez más rápido, cuesta arriba, miles de imágenes pasándome por la mente; algunas incitándome a no parar y otras gritando que mirase hacia atrás y viera todo lo que estaba perdiendo huyendo así.
Pero todo daba igual, yo no quería estar allí. Y entonces, de repente, estuve lo suficiente lejos. El sol cegó mis ojos y un aire fresco y libre inundó mis pulmones. Alcé los brazos y dejé que esa brisa recorriera todo mi cuerpo y me limpiase por dentro. Rompí a reír y noté como la libertad se iba haciendo dueña de mi mente y de mi cuerpo. Tras tanto tiempo de tristezas, de crudas realidades que me golpeaban donde más me podía doler, tras despedidas dolorosas y la soledad abrazada a mi eternamente...tras tanto sufrimiento, por fin era libre...
Y entonces, cuando una felicidad plena, amable y cálida me abrazaba con ternura, sonó mi despertador.

sábado, 24 de marzo de 2012

Tributo a Salvador Dalí.

La humanidad suele definir mi situación como ''soledad''. Consideran el hecho de no estar con otras personas como algo triste, algo oscuro. ¿Qué pasaría si yo me atrevo a decir que no estoy solo? Porque realmente, si te atreves a entrar en mi hogar, verás que cada pared está amueblada con sentimientos, y no necesito más compañía que ellos: me entienden, me arropan y me mecen cuando el mal acecha.
De nuevo, la humanidad suele definir mi estado como ''locura''. Consideran el hecho de explayar mi corazón sobre un lienzo y no depender de nada más como algo demente, algo desesperante. ¿Qué pasaría si yo me atrevo a decir que no estoy loco? Porque realmente, si te atreves a mirar mis cuadros verás rastros de cordura y lógica en ellos: muestran la realidad que nadie quiere ver, la distorsión que realmente muestra un sencillo espejo en esta vida.
No estoy loco, no estoy solo. Si soy sincero, es lo único que realmente puedo decir en voz alta sin dudas. ¿Amor? Amo al arte. ¿Alegría? Soy feliz con un sencillo lienzo y algo de pintura. ¿Tristeza? Realmente me da pena la superficialidad de este mundo. ¿Miedo? Todos lo tenemos, pero yo no me quiero permitir hacerle un hueco en mi hogar, a pesar de que a dormido abrazado a mí innumerables noches. ¿Arte? Que no conozca el significado estricto de mi arte no significa que no lo tenga.
He viajado, he vivido, primero empecé pintando con el apoyo de mi madre y la sombra de mi hermano dejando caer su peso sobre mi espalda. De una manera u otra, acabé dominando el mundo de la fotografía, de la escultura, del cine...todo lo que sea arte es algo tan sencillo para mí hasta sin ojos podría definir la cruel silueta del tiempo.
¡Tiempo! Interesante palabra. Y otra vez repito: la humanidad suele definir al ''tiempo'' con minutos horas y segundos. Consideran el hecho de verlo con otros ojos como algo surrealista. ¿Qué pasaría si yo me atrevo a decir que el tiempo es eterno? Porque realmente, si te pones a pensar, caes en la cuenta de que el tiempo no pasa, porque sigue ahí, somos nosotros los que pasamos y el tiempo el que perdura. Una vez más, la humanidad diría que estoy loco, y una vez más explicaría que la diferencia entre un loco y yo, es que yo no lo estoy.

Sin llegar a nada.

Probé a cerrar los ojos, a ver si al abrirlos algo había cambiado, pero todo seguía igual que antes. Había buscado respuestas en mi cerebro, pero no me supo responder cuando le pregunté porqué estaba sola. También probé a preguntarle a mi cuerpo, pero solo temblaba y se lamentaba congelado. Todos mis pensamientos bloqueados, mis ojos inundados y mi boca seca de tanto decir mentiras. ¿Qué podía hacer? No se veía el final de aquel infinito pasillo, y cansada de caminar decidí acurrucarme en el suelo a descansar. ¿Hacia dónde me dirigía? Hacía tanto tiempo que no recorría aquel lugar que ni siquiera recordaba lo que había al final del todo. De vez en cuando me encontraba un trocito de esperanza en medio de mi camino, pero al agacharme a cogerlo, volvía de nuevo al punto de salida. ¿Eran trampas? Lo mismo pasaba cuando algún fragmento de ilusión o una pequeña mentira se posaba sobre mis manos. ¿Por qué ardían de esa manera? Me quemaban y hacía que todo se hiciera más doloroso. Llevaba caminando tanto tiempo que mis pies sangraban, pero aún así, no conseguía abandonar el trayecto. Si en algún momento ya no podía más, me paraba a descansar, pero luego seguía hasta que ocurriese otra vez lo mismo.
En ese momento estaba en uno de mis descansos, me había resignado a ir desnuda, puesto que ya no tenia nada que esconder y mi ropa quizá la hubiera dejado en algún lugar más cálido, donde de algún modo, con una sonrisa me hubiera bastado para vestirme de pies a cabeza.
Y mientras una nube espesa me impedía recordar algo aparte de aquel inmenso pasillo, algo dentro de mí hizo ''toc toc''.
''¿Quién es?'' pregunté, aunque ya sabía quién había venido a visitarme. Alguna vez anterior lo había intentando, pero no le había dejado hablar, porque siempre que lo hacía, de una manera u otra, las cosas siempre salían desastrosamente mal. La locura entró sin esperar a que la recibiera, y, tampoco sin que yo dijera nada, decidió acompañarme durante todo mi camino.

Demonios.

Caminé descalza durante todo este tiempo creyendo que ya estaba tan destrozada que nada podría hundirme aún más, pero lo que yo no sabía, era que mi pozo, tenía doble fondo.
Una vez decidí dártelo todo a cambio de nada, e incluso cuando te marchaste tan lejos que ya ni podía ver tu figura en el horizonte, seguí defendiéndote e intentando acallar a todas esas voces que intentaban hacerte daño.
Te fuiste del campo de batalla y me dejaste sin armadura ni espada. Desnuda y muerta de frío ante mil demonios a los que no podría derrotar sola. ¿Y sabes? Esos demonios además de ser lo suficiente fuertes como para matarme, además eran listos, codiciosos y se divertían con mi patético y desesperado intento de hacer algo contra ellos.
Se hacían los muertos, y yo me colmaba de alegría al pensar que al fin los había derrotado, que no volvería a tener miedo jamás. Era feliz hasta que, de los escombros, volvían a levantarse, más fuertes y más grandes que antes, y volvían a destrozarme.

martes, 7 de febrero de 2012

Mi verdad.

Estoy cansada de los estudios, de las amistades, del amor, de ti, de ellos, de mi, de vosotros, de esas estúpidas sonrisas que no valen nada. Estoy harta de fingir, de aparentar estados de ánimo que no siento, aburrida de preocuparme por todo y ver que no pasa nada. Estoy desesperada por un poquito de calma o algo de felicidad que me anime esta racha que estoy llevando tan mala. Necesito una escalera para salir del pozo, o como mínimo, una luz para ver lo alta que está la salida. Estoy triste, destrozada y desanimada, estoy deseosa de algo que me endulce un poquito. No tienes ni idea de lo agotador que termina siendo ver como te lo van arrebatando todo, que ya ni duele cuando te quitan algo porque no puedes estar más jodido aún. Que te lo quiten todo ante tus narices y sepas que no puedes hacer nada. Porque todo va a ser inútil, porque quién te lo quita es más poderoso que tú, y a eso se le llama destino. ¿Sabes? No he terminado. También estoy cansada de intentar ser perfecta, porque si no soy lo suficiente buena en algo no podré ir con la cabeza altar por la vida. Esas ganas horribles que te entran de llorar cuando te das cuenta de que ni siquiera tus padres se pueden sentir orgullosos de ti, porque no tienes cualidades, porque no has hecho nada que merezca la pena en esta vida. Que intentas contar a tus amigos y te sobra más de una mano y media. Que empiezas a hacer memoria y caes en la cuenta de que no recuerdas la última vez que te sentirse orgulllosa de ti misma, que realmente pudiste decir ''lo he hecho bien''. Que de todo te quedas con lo malo y olvidas lo bueno, porque lo peor siempre pesa más. Que si hago una lista con mis defectos y otra con mis cualidades, en la primera necesito más de cien folios para terminarla. Sentirse inútil, frágil y una debilucha, que no haces nada por nadie en esta jodida vida. No, porque no le soy indispensable a nadie, cualquier persona podría prescindir de mí porque hay mil personas más buenas, listas, guapas y fuertes que yo que están dispuestas a echarte una mano. Me apostaría un millón a que nunca has sentido como ves que cada día te vuelves más carga para las personas que te importan y es que NADA de lo que piensas, dices o haces es correcto. Porque nunca vas a ser lo suficiente perfecta. No, nunca vas a escribir tan bien como Fulanito, nunca vas a dibujar tan bien como Menganita nuca sacarás tan buenas notas como Yoquesé o nunca serás tan guapa como Quiénserá. Nunca. Jamás. Porque te ves hace un año y piensas ''dios, era tan feliz'' y ahora te ves tan destrozada y sola que no puedes evitar envidiarte a ti misma. ¿Conoces todos esos sentimientos? Porque si es así ayúdame a superarlos. ¿Porque sabes qué más? Que encima, soy egoista. Me quejo de ser débil, inútil, carga, torpe...me quejo me quejo me quejo. Nada más, le falto el respeto a todos aquellos que intentan ayudarme con el simple hecho de quejarme tanto. Muchas quejas y pocas gracias. Pero es que no sé hacer otra cosa. ''Gracias'' ¿Debo decir eso? ''Gracias'' Sí, suena bien, pero si lo digo tan destrozada y llorando, no sonará creíble ¿verdad? Y ya dije antes, estoy cansada de fingir y de aparentar.
¿Sabes? Todo esto se resume a una cosa: estoy mal. Y lo que reamente con toda la sinceridad del mundo, necesito, es que me abraces y me digas que todo va a ir a mejor...aunque sea una mentira.

martes, 24 de enero de 2012

Amarteduele.

Una vez tuve un motivo por el cual sonreír, aunque yo no era consciente de ello ¿sabes?
No se me pasó por la cabeza el cambio que suponían todos esos sentimientos que estaba empezando a tener porque yo sencillamente era feliz, de la manera más inocente y simple que pueda haber, que si me preguntaban ''¿qué tal estás?'' yo respondía ''genial'' con una sonrisa. Nunca pensé ''guau, lo he dicho de verdad'' ni ''en otros tiempos, esto hubiera sido una mentira''. No. Yo no pensaba nada, y eso era bueno y malo a la vez. Mi universo entero giraba en torno a él, a su voz, a su sonrisa, a su tacto, a sus labios...lo era todo, y entró en mi vida de una manera tan suave y se apoderó de todo mi ser tan dulcemente, que ni siquiera me paré a pensar en que si caía, el golpe sería tan fuerte que no volvería a levantar mi cara del suelo.
Y así fue. Yo, que siempre me había considerado precabida, desde aquel día ni siquiera me atrevo a decir ''te extraño''. Lo fuiste todo y ahora me quedé en nada. Aparté todas las cosas de mi vida. Cada pequeño detalle lo barrí y lo escondí bajo la alfombra, para dejarte hueco a ti.
¿Sabes? Mi voz no se quiebra, no se ha vuelto a romper desde aquella noche. Mis pies no dudan al caminar, mi mirada la mantengo alta, alllá donde pueda verlo todo, y mi sonrisa nunca falta. Jamás. Y si me preguntan de nuevo ''¿qué tal estás?'' yo seguiré diciendo ''genial''.
Realmente, a tus ojos nada habrá cambiado, seguiré siendo la misma chica que se hace la tonta y tropieza con sus propios pies mientras camina a tu lado. Pero si te fijas un poquito, solo si intentas meterte unos centímetros dentro de mi mirada, podrás ver todo mi interior destruido, porque entraste en mi corazón cuidadosamente ordenado, abriste una enorme ventana y dejaste que entrara el huracán y lo destrozara todo.
Y ahora, poco a poco, yo sola y con algo de música voy poniendo cada cosa en su sitio. Pero mientras ordeno, me voy dando cuenta de todo lo que me robaste al marcharte o todo lo que el huracán se llevó consigo. Apenas quedan algunos papeles y pocos recuerdos. Ni siquiera tengo la cuna donde mecía a mi soledad cuando lloraba. Y es que ahora, sin ti, solo me queda sentarme a esperar que alguien vuelva a amueblar mi hogar.