Le abracé fuerte por detrás y le planté un beso en la mejilla.
-Por fin juntos...
Me sonrió y rocé sus labios con los míos, y eso hizo que él sonriera más. Juntamos nuestras frentes y fijamos nuestros ojos en los del otro. Parecía irreal tenerle tan cerca, tan perfecto, tan dulce...era como un sueño. Como si tuviera cuatro años y me hubieran llevado a Disneyland, solo que mejor.
-Vuelve a decirlo - susurré.
-¿Otra vez?
-Es que me encanta oírlo...
-Está bien - pegó sus labios a mi oreja y dijo en un tono muy bajo, casi inaudible - te quiero.
Me aferré con más fuerza a él e hundí mi cara en su cuello. Si me veía sonreír de esa manera tan amplia y tonta, se metería conmigo.
-Te quiero - repitió.
-Te quiero - imité.
Tanto tiempo soñando con un momento así, y por fin lo estaba viviendo. Al final lo tenía entre mis brazos, amándome, cubierto de mis besos, y dedicando su enorme sonrisa solo a mí.
-No te vuelvas a separar de mí.
-Nunca lo he hecho - le presioné el corazón con una mano y le besé el cuello - siempre estoy aquí.
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