Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.
jueves, 29 de marzo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
Tributo a Salvador Dalí.
La humanidad suele definir mi situación como ''soledad''. Consideran el hecho de no estar con otras personas como algo triste, algo oscuro. ¿Qué pasaría si yo me atrevo a decir que no estoy solo? Porque realmente, si te atreves a entrar en mi hogar, verás que cada pared está amueblada con sentimientos, y no necesito más compañía que ellos: me entienden, me arropan y me mecen cuando el mal acecha.
De nuevo, la humanidad suele definir mi estado como ''locura''. Consideran el hecho de explayar mi corazón sobre un lienzo y no depender de nada más como algo demente, algo desesperante. ¿Qué pasaría si yo me atrevo a decir que no estoy loco? Porque realmente, si te atreves a mirar mis cuadros verás rastros de cordura y lógica en ellos: muestran la realidad que nadie quiere ver, la distorsión que realmente muestra un sencillo espejo en esta vida.
No estoy loco, no estoy solo. Si soy sincero, es lo único que realmente puedo decir en voz alta sin dudas. ¿Amor? Amo al arte. ¿Alegría? Soy feliz con un sencillo lienzo y algo de pintura. ¿Tristeza? Realmente me da pena la superficialidad de este mundo. ¿Miedo? Todos lo tenemos, pero yo no me quiero permitir hacerle un hueco en mi hogar, a pesar de que a dormido abrazado a mí innumerables noches. ¿Arte? Que no conozca el significado estricto de mi arte no significa que no lo tenga.
He viajado, he vivido, primero empecé pintando con el apoyo de mi madre y la sombra de mi hermano dejando caer su peso sobre mi espalda. De una manera u otra, acabé dominando el mundo de la fotografía, de la escultura, del cine...todo lo que sea arte es algo tan sencillo para mí hasta sin ojos podría definir la cruel silueta del tiempo.
¡Tiempo! Interesante palabra. Y otra vez repito: la humanidad suele definir al ''tiempo'' con minutos horas y segundos. Consideran el hecho de verlo con otros ojos como algo surrealista. ¿Qué pasaría si yo me atrevo a decir que el tiempo es eterno? Porque realmente, si te pones a pensar, caes en la cuenta de que el tiempo no pasa, porque sigue ahí, somos nosotros los que pasamos y el tiempo el que perdura. Una vez más, la humanidad diría que estoy loco, y una vez más explicaría que la diferencia entre un loco y yo, es que yo no lo estoy.
Sin llegar a nada.
Probé a cerrar los ojos, a ver si al abrirlos algo había cambiado, pero todo seguía igual que antes. Había buscado respuestas en mi cerebro, pero no me supo responder cuando le pregunté porqué estaba sola. También probé a preguntarle a mi cuerpo, pero solo temblaba y se lamentaba congelado. Todos mis pensamientos bloqueados, mis ojos inundados y mi boca seca de tanto decir mentiras. ¿Qué podía hacer? No se veía el final de aquel infinito pasillo, y cansada de caminar decidí acurrucarme en el suelo a descansar. ¿Hacia dónde me dirigía? Hacía tanto tiempo que no recorría aquel lugar que ni siquiera recordaba lo que había al final del todo. De vez en cuando me encontraba un trocito de esperanza en medio de mi camino, pero al agacharme a cogerlo, volvía de nuevo al punto de salida. ¿Eran trampas? Lo mismo pasaba cuando algún fragmento de ilusión o una pequeña mentira se posaba sobre mis manos. ¿Por qué ardían de esa manera? Me quemaban y hacía que todo se hiciera más doloroso. Llevaba caminando tanto tiempo que mis pies sangraban, pero aún así, no conseguía abandonar el trayecto. Si en algún momento ya no podía más, me paraba a descansar, pero luego seguía hasta que ocurriese otra vez lo mismo.
En ese momento estaba en uno de mis descansos, me había resignado a ir desnuda, puesto que ya no tenia nada que esconder y mi ropa quizá la hubiera dejado en algún lugar más cálido, donde de algún modo, con una sonrisa me hubiera bastado para vestirme de pies a cabeza.
Y mientras una nube espesa me impedía recordar algo aparte de aquel inmenso pasillo, algo dentro de mí hizo ''toc toc''.
''¿Quién es?'' pregunté, aunque ya sabía quién había venido a visitarme. Alguna vez anterior lo había intentando, pero no le había dejado hablar, porque siempre que lo hacía, de una manera u otra, las cosas siempre salían desastrosamente mal. La locura entró sin esperar a que la recibiera, y, tampoco sin que yo dijera nada, decidió acompañarme durante todo mi camino.
Demonios.
Caminé descalza durante todo este tiempo creyendo que ya estaba tan destrozada que nada podría hundirme aún más, pero lo que yo no sabía, era que mi pozo, tenía doble fondo.
Una vez decidí dártelo todo a cambio de nada, e incluso cuando te marchaste tan lejos que ya ni podía ver tu figura en el horizonte, seguí defendiéndote e intentando acallar a todas esas voces que intentaban hacerte daño.
Te fuiste del campo de batalla y me dejaste sin armadura ni espada. Desnuda y muerta de frío ante mil demonios a los que no podría derrotar sola. ¿Y sabes? Esos demonios además de ser lo suficiente fuertes como para matarme, además eran listos, codiciosos y se divertían con mi patético y desesperado intento de hacer algo contra ellos.
Se hacían los muertos, y yo me colmaba de alegría al pensar que al fin los había derrotado, que no volvería a tener miedo jamás. Era feliz hasta que, de los escombros, volvían a levantarse, más fuertes y más grandes que antes, y volvían a destrozarme.
Una vez decidí dártelo todo a cambio de nada, e incluso cuando te marchaste tan lejos que ya ni podía ver tu figura en el horizonte, seguí defendiéndote e intentando acallar a todas esas voces que intentaban hacerte daño.
Te fuiste del campo de batalla y me dejaste sin armadura ni espada. Desnuda y muerta de frío ante mil demonios a los que no podría derrotar sola. ¿Y sabes? Esos demonios además de ser lo suficiente fuertes como para matarme, además eran listos, codiciosos y se divertían con mi patético y desesperado intento de hacer algo contra ellos.
Se hacían los muertos, y yo me colmaba de alegría al pensar que al fin los había derrotado, que no volvería a tener miedo jamás. Era feliz hasta que, de los escombros, volvían a levantarse, más fuertes y más grandes que antes, y volvían a destrozarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)