Magic

Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

lunes, 25 de agosto de 2014

noches de verano

Me gustan las noches de verano.
Sentarme en el suelo de mi balcón, viendo las luces nocturnas malagueñas y escuchando los coches de lejos, preguntándome a donde irán a estas horas. Encenderme un cigarrillo y dejar que mi mente vuele por encima de todo.
Me gusta apoyarme en la barandilla y bajar de vez en cuando la mano para rascarme alguna picadura de mosquito de las piernas. Me gusta la sensación de llevar tan solo una camiseta de tirantes y aun así no tener frío. Me gusta ir descalza y tener el pelo recogido, que la brisa acaricie mi nuca.
Es curioso como he aprendido a apreciar estos momentos, tan sencillos y tan mágicos a la vez. Tararear cualquier canción y jugar a como de lejos puedo lanzar las colillas.
No cambiaría esta simpleza por nada del mundo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Hay sonrisas que contagian.
Ojos que iluminan.
Bocas que tientan.
Hay historias que ponen la piel de gallina.
Y personas que te acompañas a donde quiera que vayas.
Hay objetos que traen recuerdos inolvidables.
Amores que marcan.
Voces que enamoran.
Hay sentimientos que se escurren entre palabras,
y que corren por tus venas, definiéndote.
Hay billetes de trenes que nunca llegaste a coger.
Hay zapatos desgastados de tanto caminar.
Hay fotos, momentos inmortalizados,
recuerdos atrapados en trozos de papel.
Hay lágrimas, carcajadas, gritos.
Hay pasión, cólera, adrenalina.
Hay amor, y hay odio.
Soles que ciegan, lunas que te acompañan en la noche,
vayas que saltar, carreteras que no llevan a ninguna parte.
Hay caricias que aceleran el pulso,
al igual que abrazos que alivian un cuerpo que tirita.
Hay verdades como puños que siempre negamos.
Hay manos que te apartan el pelo de la cara,
y pies que se entrelazan con los tuyos bajo las sábanas.
Hay kilómetros que se convierten en centímetros,
y centímetros que mueren aplastados entre bocas que se buscan.
Hay miedos que te frenan,
muros de papel que parecen de piedra,
mariposas asesinas estrellándose contra la pared de tu estómago.
Hay lluvia, sequía, mar.
Hay infinitos y límites.
Y entre todo eso, entre todo el caos, entre todo el ruido,
están tus ojos, tus ojos fijos.
Y ellos, egoístas, hacen que desaparezca todo,
que no haya nada, absolutamente nada;
excepto tú.