¿Y qué pasa si no soy como todos creen?
¿Se enfadarían conmigo si confesara que deseo ser otra persona? Siempre quise que me vieran como alguien fuerte y segura de sí misma, orgullosa de lo que hace y sin dudas. ¿Es malo si en verdad no soy así? Cada noche me imagino como sería si fuera de otra forma. Si tuviera el pelo largo...si fuera más decidida...si pudiera hablarle a quién de verdad quiero hablar sin miedo...si fuera capaz de decir las cosas tal y como las pienso...si fuera más guapa, más alta, más delgada, si le gustara más a los chicos.
¿Qué pasaría si en verdad soy como todos los demás? Yo que toda mi vida la he pasado siendo la chica alternativa, la rara, la que no se deja llevar por la corriente...¿Y si no miento al confesar que en verdad sí me gustaría ser llevada por esa corriente? Ser como los demás, nada de rarezas, nada destacable en mí...pero a la vez especial para los demás.
Joder, ¿Quiere la gente que me sincere? Pues lo haré: tengo miedo, estoy triste y tengo ganas de llorar, mas no consigo hacerlo. Me veo tan terriblemente fea, tanto por dentro como por fuera que me doy verguenza a mí misma y me entran ganas de encerrarme y no volver a salir. Y al a vez, contradictoriamente, me muero por estar distraída con amigos, con la calle...con una vida de adolescente normal.
Pero no la tengo, no tengo nada de eso. Y soy envidiosa. Tan envidiosa que hace odiarme, pues la envidia es una de los sentimientos hacia el cual mas desprecio tengo. Los envidiosos no pueden ser felices porque anhelan lo que otros tienen, aunque sus males no sean grandes como para impedir su felicidad, tampoco son iguales a los del otro, y por eso le odian. Y yo creí siempre que mi infelicidad se debía a otros factores. ¿Incomprensión quizás? ¿Poco amor por mí misma? ¿Inseguridad? Todo eso lo tengo, pero lo que nunca pensé es que la envidia también fuera parte de todas esas cosas que me impiden sonreir.

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