Magic

Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

sábado, 22 de marzo de 2014

Pequeños amores

Nunca olvidamos a nuestro primer amor.
El primer beso que te hace subir al cielo, la primera caricia indiscreta, el primer ''te quiero", las primeras citas.
Yo me sentía tan mayor aquellos días: ya había cumplido 13 años, y podía considerarme oficialmente una adolescente. ¡Uau! Qué palabra. Sonaba tan bien.
Cada viernes salía con amigos mayores, y eso me hacía sentir aún mejor. ¡Mi mejor amigo tiene 15 años! ¡Ya es todo un hombre!
Y después cuando tocaban las nueve de la noche volvía a casa y le contaba a mi madre todos mis nuevos ''problemas adolescentes''
Y entre todos aquellos días estaba él: mi primer chico. O al que yo consideraba el primero. El primer ''novio'', otra palabra que se hacía tan grande en mi boca.
Duramos cinco meses. ¡Cuantísimo tiempo! Parecía una eternidad cuando realmente era solo un suspiro.
El me enseñaba marcas de coches, y cuando yo acertaba una, me besaba.
Eramos pequeños, e inmaduros, no teníamos experiencia y nos encantaba.
Pero después tocó crecer. La palabra adolescente ya no sonaba tan bien, el instituto era más duro de lo que esperaba y a veces resultaba hasta cruel. Nos separamos y no volvimos a saber del otro, apenas pequeñas noticias que nos llegaban de los amigos que aún teníamos en común. Cada uno siguió su camino, y cuando ya podíamos decir que casi habíamos dejado atrás la adolescencia, volvimos a encontrarnos.
Y parecía que esos años no habían pasado.
Por supuesto, los cambios eran evidentes, pero el brillo de ojos era el mismo. La sonrisa estaba manchada de experiencia y humo, pero seguía siendo suya. El olor, la forma de caminar, de abrazarte, todo eso seguía intacto, como si el tiempo no lo hubiera mancillado.
Siempre me sorprendo de como pasa el tiempo, como va cambiando todo. Pero aún me sorprendo más cuando observo que algunas cosas no cambian aunque los siglos las aplasten.
El primer amor nunca se olvida. Quizás sea porque nunca cambia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario