+Simplemente nos lo está poniendo difícil - me sonrió y besó mi frente - si nos queremos de verdad, con el tiempo, podremos estar juntos.
-¿Y tú me quieres de verdad?
+Mi corazón es tuyo, lo sabes.
Le sonreí y besé sus labios. Allí, en un lugar donde nadie podía vernos, donde podíamos mostrar sin complejos lo que sentíamos, donde podía tocarle y besarle sin miedo, sin vergüenza. Me sentía protegida, de alguna manera, en esa pequeña habitación, llena de todo tipo de cosas, llena de amor.
+¿Y tú me quieres de verdad?
-Más que a nadie.
Y nos abrazamos, sabiendo que todo eso no iba a durar para siempre, que esa felicidad que parecía infinita no lo era. Pero ese día queríamos derrochar, estar juntos, que no hubiera distancia entre nuestros cuerpos, entre nuestros sentimientos.

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