Una hoja en blanco.
Un lápiz sin punta.
Mil palabras en mente que nadie conoce.
Algo de música, ¿amor? sí, de algo parecido va.
Un chat sonando constantemente.
Desconcentración, aburrimiento y ganas de que pase algo emocionante.
Un libro recién acabado a mi lado, y en mi cabeza la historia aún fresca a la que le daré mil vueltas hasta que quede manoseada y pueda empezar con otra.
Un espejo. Un reflejo ingrato.
Una rosa seca que me recuerda la vez que más sufrí en mi vida.
Fotos. Muchas fotos, pero ninguna de ella.
Ganas de verla.
Un tablón con miles de cosas con momentos inolvidables.
Ganas. ¿De qué? De nada.
¿Bajón? No, hoy no. Hoy mis sentimientos se quedan en 0.
Un diario que temo abrir, congelando etapas de mi vida que prefiero olvidar.
Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que hacer y nada que me entretenga. Hoy es una de esas tardes que empiezo a toquetear recuerdos de mi vida. A algunos les saco brillo, y a otros, simplemente, busco la manera de desecharlos.
Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.
lunes, 28 de mayo de 2012
sábado, 26 de mayo de 2012
My life = shit
-¿Qué tal te va la vida?
+Pero si yo no tengo de eso...
No. No tengo. Y si la tengo, es una mierda.
Quiero amigos, sonreír, ser guapa, despreocuparme y VIVIR.
Pero como no puedo, pues lo que quiero es morirme.
Y estoy convencidamente segura de eso.
+Pero si yo no tengo de eso...
No. No tengo. Y si la tengo, es una mierda.
Quiero amigos, sonreír, ser guapa, despreocuparme y VIVIR.
Pero como no puedo, pues lo que quiero es morirme.
Y estoy convencidamente segura de eso.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Más verdades.
¿Y qué pasa si no soy como todos creen?
¿Se enfadarían conmigo si confesara que deseo ser otra persona? Siempre quise que me vieran como alguien fuerte y segura de sí misma, orgullosa de lo que hace y sin dudas. ¿Es malo si en verdad no soy así? Cada noche me imagino como sería si fuera de otra forma. Si tuviera el pelo largo...si fuera más decidida...si pudiera hablarle a quién de verdad quiero hablar sin miedo...si fuera capaz de decir las cosas tal y como las pienso...si fuera más guapa, más alta, más delgada, si le gustara más a los chicos.
¿Qué pasaría si en verdad soy como todos los demás? Yo que toda mi vida la he pasado siendo la chica alternativa, la rara, la que no se deja llevar por la corriente...¿Y si no miento al confesar que en verdad sí me gustaría ser llevada por esa corriente? Ser como los demás, nada de rarezas, nada destacable en mí...pero a la vez especial para los demás.
Joder, ¿Quiere la gente que me sincere? Pues lo haré: tengo miedo, estoy triste y tengo ganas de llorar, mas no consigo hacerlo. Me veo tan terriblemente fea, tanto por dentro como por fuera que me doy verguenza a mí misma y me entran ganas de encerrarme y no volver a salir. Y al a vez, contradictoriamente, me muero por estar distraída con amigos, con la calle...con una vida de adolescente normal.
Pero no la tengo, no tengo nada de eso. Y soy envidiosa. Tan envidiosa que hace odiarme, pues la envidia es una de los sentimientos hacia el cual mas desprecio tengo. Los envidiosos no pueden ser felices porque anhelan lo que otros tienen, aunque sus males no sean grandes como para impedir su felicidad, tampoco son iguales a los del otro, y por eso le odian. Y yo creí siempre que mi infelicidad se debía a otros factores. ¿Incomprensión quizás? ¿Poco amor por mí misma? ¿Inseguridad? Todo eso lo tengo, pero lo que nunca pensé es que la envidia también fuera parte de todas esas cosas que me impiden sonreir.
¿Se enfadarían conmigo si confesara que deseo ser otra persona? Siempre quise que me vieran como alguien fuerte y segura de sí misma, orgullosa de lo que hace y sin dudas. ¿Es malo si en verdad no soy así? Cada noche me imagino como sería si fuera de otra forma. Si tuviera el pelo largo...si fuera más decidida...si pudiera hablarle a quién de verdad quiero hablar sin miedo...si fuera capaz de decir las cosas tal y como las pienso...si fuera más guapa, más alta, más delgada, si le gustara más a los chicos.
¿Qué pasaría si en verdad soy como todos los demás? Yo que toda mi vida la he pasado siendo la chica alternativa, la rara, la que no se deja llevar por la corriente...¿Y si no miento al confesar que en verdad sí me gustaría ser llevada por esa corriente? Ser como los demás, nada de rarezas, nada destacable en mí...pero a la vez especial para los demás.
Joder, ¿Quiere la gente que me sincere? Pues lo haré: tengo miedo, estoy triste y tengo ganas de llorar, mas no consigo hacerlo. Me veo tan terriblemente fea, tanto por dentro como por fuera que me doy verguenza a mí misma y me entran ganas de encerrarme y no volver a salir. Y al a vez, contradictoriamente, me muero por estar distraída con amigos, con la calle...con una vida de adolescente normal.
Pero no la tengo, no tengo nada de eso. Y soy envidiosa. Tan envidiosa que hace odiarme, pues la envidia es una de los sentimientos hacia el cual mas desprecio tengo. Los envidiosos no pueden ser felices porque anhelan lo que otros tienen, aunque sus males no sean grandes como para impedir su felicidad, tampoco son iguales a los del otro, y por eso le odian. Y yo creí siempre que mi infelicidad se debía a otros factores. ¿Incomprensión quizás? ¿Poco amor por mí misma? ¿Inseguridad? Todo eso lo tengo, pero lo que nunca pensé es que la envidia también fuera parte de todas esas cosas que me impiden sonreir.
martes, 22 de mayo de 2012
Y eso.
¿Sabéis lo que es no estar sola pero igualmente sentir que lo estás? Si, ese sentimiento tan propio de la adolescencia. ¡Pues eso mismo padezco yo ahora, mira por dónde!
¿Vida social? Los mismos grados que si viviera en la Antártida, es decir, bajo cero.
¿Amor? Se le podría aplicar lo mismo.
¿Amigos? Tengo, sí, gente con la se puede contar cuando lo pasas mal. Pero...¿sabéis ese factor de la adolescencia que consiste en tener amigos serios y luego gente con la que simplemente divertirte? Pues eso es lo que a mí me falta.
"ui, bueno, pero tienes amigos que es lo importante" ¡Claro! Pero no para los buenos momentos, que también, aunque parezca inusual, en mi vida hay de vez en cuando ¿saben? o los necesito, como mínimo.
Y pongo esta foto porque me gusta, que para algo es mi blog y hago lo que me sale del c***o.
¿Vida social? Los mismos grados que si viviera en la Antártida, es decir, bajo cero.
¿Amor? Se le podría aplicar lo mismo.
¿Amigos? Tengo, sí, gente con la se puede contar cuando lo pasas mal. Pero...¿sabéis ese factor de la adolescencia que consiste en tener amigos serios y luego gente con la que simplemente divertirte? Pues eso es lo que a mí me falta.
"ui, bueno, pero tienes amigos que es lo importante" ¡Claro! Pero no para los buenos momentos, que también, aunque parezca inusual, en mi vida hay de vez en cuando ¿saben? o los necesito, como mínimo.
Y pongo esta foto porque me gusta, que para algo es mi blog y hago lo que me sale del c***o.
sábado, 12 de mayo de 2012
Cursiladas de sábado tarde.
-...¡Buh!-Unas manos taparon sus ojos por detrás- ¿Quién soooy?
-Ummm....a ver que piense....-él cogió sus manos y tirando de ellas la alzó en su espalda- ¡un elefante!
-¿Qué! ¡Serás imbécil! ¡bájame bájame!-intentaba parecer enfadada, pero se moría de risa. Pataleaba y le insultaba intentando bajar.
-Es broma tonta jajajajaja-el chico también se moría de risa. La bajó se dio la vuelta y la miró a los ojos- sabes que eres perfecta.
Ella se sonrojó y bajó la mirada. Cuando esos ojos se clavaban en ella con esa ternura, sentía que se derretía y las mejillas le ardían como fuego. Tartamudeó alguna excusa tonta con la que él no pudo evitar reír.
-Mírame-le dijo. Ella obedeció y le miró dedicándole una sonrisa tímida. él le acarició la cara y se acercó un poco más a ella-te he dicho alguna vez que te quiero?
-Solo de vez en cuando-bromeó ella.
-Pues te lo diré otra vez: te quiero, te quiero te quiero. Y me muero por besarte y amarte para siempre, que lo sepas.
-¿Y por qué no lo haces?
-Porque no quiero obligarte a estar conmigo para siempre.
-Pues yo si quiero.
-...¿De verdad?
-Sin duda alguna-y con menos verguenza, acercó sus labios a él y le besó. Ambos se sentían como en un sueño-te quiero, te quiero, te quiero.
-Ummm....a ver que piense....-él cogió sus manos y tirando de ellas la alzó en su espalda- ¡un elefante!
-¿Qué! ¡Serás imbécil! ¡bájame bájame!-intentaba parecer enfadada, pero se moría de risa. Pataleaba y le insultaba intentando bajar.
-Es broma tonta jajajajaja-el chico también se moría de risa. La bajó se dio la vuelta y la miró a los ojos- sabes que eres perfecta.
Ella se sonrojó y bajó la mirada. Cuando esos ojos se clavaban en ella con esa ternura, sentía que se derretía y las mejillas le ardían como fuego. Tartamudeó alguna excusa tonta con la que él no pudo evitar reír.
-Mírame-le dijo. Ella obedeció y le miró dedicándole una sonrisa tímida. él le acarició la cara y se acercó un poco más a ella-te he dicho alguna vez que te quiero?
-Solo de vez en cuando-bromeó ella.
-Pues te lo diré otra vez: te quiero, te quiero te quiero. Y me muero por besarte y amarte para siempre, que lo sepas.
-¿Y por qué no lo haces?
-Porque no quiero obligarte a estar conmigo para siempre.
-Pues yo si quiero.
-...¿De verdad?
-Sin duda alguna-y con menos verguenza, acercó sus labios a él y le besó. Ambos se sentían como en un sueño-te quiero, te quiero, te quiero.
lunes, 7 de mayo de 2012
Cursiladas de lunes noche.
Abrí los ojos y vi la ventana medio abierta. Por ella entraba un aire fresco y el poco ruido que puede haber en una pequeña ciudad a tempranas horas de la mañana.
Estaba sola en la habitación, así que él ya debía estar levantado. Giré sobre mí misma hasta llegar a su parte de la cama y abracé su almohada, aún caliente. Olía a él, a su champú, a sus cigarrillos y a restos de lejía. Era el mejor olor del mundo.
Sonreír casi sin darme cuenta e inspiré con más fuerza. Me encantaba hacer eso cada mañana que se levantaba antes que yo; y las que no, directamente podía abrazarle a él.
De repente, un olor a café y tostadas se mezcló con el de la almohada, y su voz con todo lo demás:
-Cariño, ¿qué haces?
-¡No sabía que estabas ahí!-medio cuerpo suyo asomaba por la puerta con una sonrisa burlona, y una taza en la mano. Se acercó a mi y se sentó al borde de la cama-Es que me gusta como huele...
Él me revolvió el pelo riéndose y dejó la taza en la mesilla de noche.
-Cualquiera que te oiga pensaría que eres una enferma loca, que lo sepas.
-¡Encima te metes conmigo! ¡Imbécil!-pero no pude evitar reírme. Me incorporé hasta quedar sentada y me abracé a su espalda, entrelazando mis manos sobre su pecho- ...No sabes cuanto te quiero.
domingo, 6 de mayo de 2012
Cursiladas de domingo tarde.
Algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Me miré al espejo y me pregunté ''¿Esa soy yo?''. A mi lado, mi hermana más mayor peleándose con la peluquera por mi recogido. Un vestido blanco y precioso colgaba sobre de una percha en el armario, protegido por plástico. A los pies, unos tacones vertiginosos del mismo color.
Maquillaje, flores, relojes que corrían más de la cuenta, voces, dudas, gritos, nervios, miedo y ganas de llorar.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Mi mente se desconectó por completo y me dejé llevar. De repente, volví a mirarme en el espejo y ya estaba vestida y maquillada. Lista para salir. Mi padre entró y me dijo lo preciosa que estaba, y antes de darle las gracias ya me llevaba al coche porque llegábamos tarde. Los invitados esperaban. El hombre con el que me iba a casar esperaba. Todo demasiado rápido, demasiado confuso, demasiado irreal.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
No sé como ocurrió, porque no recuerdo haberme montado en aquel coche, pero el caso es que ya estaba cogida del brazo de mi padre, preparada para salir a escena y casarme. La palabra ''matrimonio'' hacía de mi estómago un enorme nudo indesatable. Alguien avisó a los invitados y todo se sumió en silencio. Un bum-bum enorme hacía eco en mis oídos.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Cerré los ojos y apreté el brazo de mi padre. Las puertas empezaron a abrirse y pude empezar a ver a toda la gente. Miles de miradas puestas en mi, miles de susurros alagadores, caras conocidas y desconocidas, sonrisas tiernas y alguna lágrima.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Recorrí la vista por todas y cada una de las personas invitadas, como un niño pequeño que esperan que les explique que está ocurriendo. Y sin más reparo, fijé la vista al frente.
Y lo vi. Con su sonrisa y esos ojos de los que llevaba tanto tiempo enamorada. La corbata algo torcida y el pelo perfectamente peinado. Y mis pies hasta ahora dudosos, empezaron a caminar hacia él sin ningún temor.
Y mientras, una felicidad indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Me miré al espejo y me pregunté ''¿Esa soy yo?''. A mi lado, mi hermana más mayor peleándose con la peluquera por mi recogido. Un vestido blanco y precioso colgaba sobre de una percha en el armario, protegido por plástico. A los pies, unos tacones vertiginosos del mismo color.
Maquillaje, flores, relojes que corrían más de la cuenta, voces, dudas, gritos, nervios, miedo y ganas de llorar.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Mi mente se desconectó por completo y me dejé llevar. De repente, volví a mirarme en el espejo y ya estaba vestida y maquillada. Lista para salir. Mi padre entró y me dijo lo preciosa que estaba, y antes de darle las gracias ya me llevaba al coche porque llegábamos tarde. Los invitados esperaban. El hombre con el que me iba a casar esperaba. Todo demasiado rápido, demasiado confuso, demasiado irreal.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
No sé como ocurrió, porque no recuerdo haberme montado en aquel coche, pero el caso es que ya estaba cogida del brazo de mi padre, preparada para salir a escena y casarme. La palabra ''matrimonio'' hacía de mi estómago un enorme nudo indesatable. Alguien avisó a los invitados y todo se sumió en silencio. Un bum-bum enorme hacía eco en mis oídos.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Cerré los ojos y apreté el brazo de mi padre. Las puertas empezaron a abrirse y pude empezar a ver a toda la gente. Miles de miradas puestas en mi, miles de susurros alagadores, caras conocidas y desconocidas, sonrisas tiernas y alguna lágrima.
Y mientras, algún sentimiento indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
Recorrí la vista por todas y cada una de las personas invitadas, como un niño pequeño que esperan que les explique que está ocurriendo. Y sin más reparo, fijé la vista al frente.
Y lo vi. Con su sonrisa y esos ojos de los que llevaba tanto tiempo enamorada. La corbata algo torcida y el pelo perfectamente peinado. Y mis pies hasta ahora dudosos, empezaron a caminar hacia él sin ningún temor.
Y mientras, una felicidad indudablemente enorme ocupaba de lleno mi corazón.
sábado, 5 de mayo de 2012
Algo más que dos. Cap.1
Louis acarició con suavidad el cabello
rizado del pequeño que dormía plácidamente. No sabía que hora era
pero aseguraba que ya serían altas horas de la madrugada y pronto
tendría que levantarse para volver a dar la cara al mundo un día
más.
Cuando estaba allí, al lado de su
chico, sentía como si nada fuera real, solo ellos dos. No existía
ni la música, ni los demás chicos, ni su nuevo proyecto...nada.
Nada por lo que preocuparse o sufrir. O al menos así era hasta hace
menos de un día; lo que Louis había escuchado le había robado el
sueño y la paz y le había inyectado miedo y dolor.
Harry lo era todo para él., su dulzura
y calidez contrastaban tan bien con el carácter de Louis que
parecían dos piezas que encajaban correctamente.
Su piel suave, sus ojos brillantes y
profundos, su pelo rebelde y esa forma tan increíble que tenía de
amarle...todo le volvía loco: cada pestaña, cada gesto, cada hueco
de su mente...le quería de una manera infrenable y si se lo quitaban
perdería todo, lo amaba como si...
-Uhmmm...¿Lu?...¿No puedes dormir?-la
voz pastosa de Harry, medio dormida y dulce, lo despertó de sus
pensamientos.
-Shhh...duerme Harry, aún quedan
varias horas para levantarse-le acarició la mejilla con el pulgar y
se inclinó para besarle la frente.
El pequeño se incorporó hasta quedar
sentado en la cama, con la cabeza apoyada en la pared, al igual que
Louis.
El pecho desnudo de Harry era blanco y
suave, y parecía que tan frágil que se fuera a romper con solo
tocarlo.
-¿Algo te preocupa? Llevas raro desde
esta tarde- él siempre miraba a los ojos al hablar y eso era algo a
lo que Louis no podía resistirse.
-Nada solo...-realmente Harry no sabía
nada de lo que Louis se había enterado aquella tarde, seguramente ni
siquiera se le hubiera pasado por la cabeza algo como eso-me da miedo
perderte, Harry-se limitó a decir.
Como respuesta, sonrió y se acercó un
poco más a él.
-¿Y por qué ibas a perderme?- se
incorporó algo más y se sentó sobre las piernas de Louis,
mirándole fijamente; cara a cara- tienes miedo de cosas muy
tontas...-le besó suavemente- no me iré de tu lado, yo te
quiero...-y lo volvió a besar.
Esas palabras tranquilizaron un poco a
Louis por el momento estaba seguro de que no se iría de su lado,
podría tener un tiempo más de paz, aunque no sabía cuanto duraría.
-Te amo...-susurró entre beso y beso. Pronto estos pasaron a ser mas
apasionados. Louis lo agarró de la cadera y lo puso boca abajo,
quedándose él arriba y le volvió a besar- mi Harry...
Varias horas más tarde los dos estaban
con sus otros tres compañeros hablando en la discográfica.
-Os digo que deberíais darle un toque
te tristeza al nuevo disco, así con algunas canciones de desamor
podríais...-discutía el manager.
-¡Qué no! 'No pienso cantar canciones
tristes si no me siento así! Me da igual que se venda o no, yo
quiero un disco alegre y marchoso como el anterior!
-Sí Harry, y podríamos añadir un par
de canciones que...
-¡Qué noooo! No no quiero un disco
deprimente qe derrumbe corazones ¡Que quiero a mis fans contetas!
Mientras Harry y el mánager discutían
sin llegar a ningún acuerdo, Louis se dedicaba a mirar a Niall, que
tampoco sabía que se había enterado de todo. Bueno, de hecho, nadie
lo sabía. Apretó los puños al verle tocar la espalda de Harry. Era
un gesto sencillo que no le hubiera dado la más mínima importancia
si no fuera porque...
-Flashback-
Como cada sábado, los cinco estaban en
casa de Zyan viendo una peli y escribiendo algunas canciones entre
todos. Ese día las cosas no eran distintas: Harry y Zyan escribían
algunos versos suelos mientras Niall y Liam estaban practicando
melodías con la guitarra en otra sala. Louis mientras tanto iba acá
y allá por la casa preparando la película que iban a ver todo lo
necesario para estar cómodos etc. Pero en una de estas, al pasar
cerca de la habitación donde estaban Niall y Liam, escuchó algo que
lo desconcertó bastante: unos sollozos.
Se arrimó disimuladamente a la puerta
e intentó saber quién era el que lloraba, pero no tuvo mucho
resultado y como la puerta estaba un poco abierta, decidió colar el
ojos por ahí: era Niall quien lloraba y Liam le acariciaba la
espalda con gesto de consuelo.
-...y entonces que haré-escuchó Louis
a medias.
Liam hablaba más bajo y no alcanzó a
oír lo que decía, pero si oyó las respuestas de Niall.
-Ya...¡por eso mismo!...¿qué harías
tú..?-otra contestación de Liam-ya...pero...es tan doloroso...y su
corazón pertenece a Louis...yo no pinto nada.
Espera..¿cómo? ¿Qué había dicho
Niall? El corazón del aludido se paró al oír su nombre y su mente
empezó a moverse muy rápido, intentando entender.
Siguió escuchando pero esta vez con
más detenimiento aún, y ahora consiguió escuchar a Liam:
-Nialler...quizá ahora Harry esté con
Lu, pero eso no quiere decir que no te quiera...
-¡No me vale que me quiera! Querer nos
quiere a todos...yo necesito que sea mio...le amo...
-Fin del flashback-
Conversaciones que nunca serán reales.
-Dime la verdad-le rogó él.
-Yo nunca te mentí-dijo ella.
-No, pero si callaste la verdad.
-Es que ni yo sé la verdad.
-¿Y entonces, qué es lo que sabes?
-Que te quiero. Que te extraño. Que era feliz contigo.
-Yo nunca te mentí-dijo ella.
-No, pero si callaste la verdad.
-Es que ni yo sé la verdad.
-¿Y entonces, qué es lo que sabes?
-Que te quiero. Que te extraño. Que era feliz contigo.
Lo que en verdad diría.
-¿Cómo te encuentras?
-[Mal, deprimida y con un bajonazo que nadie me lo quita de encima. Me siento fea, gorda, estúpida, inútil y patética. Pienso que si me viera desde fuera me daría pena a mí misma. No tengo ganas de nada, pero a la vez miro la hora y me deprimo al ver que son las ocho de la tarde un sábado y yo estoy aquí, sola en mi habitación, mientras toda la gente de mi edad está fuera divirtiéndose; y yo no. Supongo que porque pienso que para qué voy a salir si nadie me necesita para divertirse, que ya tiene a mejores personas que yo. Soy una estúpida adolescente acomplejada, que pienso en cuando era pequeña, diciéndole a mi madre ''mamá cuando cumpla quince haré una graaan fiesta''. Y ahora me veo aquí, que solo con pensar en la idea de celebrar algo por mi cumpleaños hace que me deprima más aún. Porque no tengo a nadie a quién invitar, porque me da vergüenza obligar a la gente a asistir a un sitio solo porque hace quince años que vine al mundo. Y entonces pienso cosas de emos como ''mejor no haber nacido'' o ''ojalá me muera''. Que solo tengo ganas de llorar pero no lo puedo hacer porque no tengo ninguna razón de peso para hacerlo. Y que nadie me comprende, y que estoy sola, y que no puedo contar con nadie...y que solo quiero que alguien venga, me abrace y me haga reír. Simplemente eso.]
ESTOY PERFECTAMENTE, GRACIAS.<3 ¿Y TÚ?
-[Mal, deprimida y con un bajonazo que nadie me lo quita de encima. Me siento fea, gorda, estúpida, inútil y patética. Pienso que si me viera desde fuera me daría pena a mí misma. No tengo ganas de nada, pero a la vez miro la hora y me deprimo al ver que son las ocho de la tarde un sábado y yo estoy aquí, sola en mi habitación, mientras toda la gente de mi edad está fuera divirtiéndose; y yo no. Supongo que porque pienso que para qué voy a salir si nadie me necesita para divertirse, que ya tiene a mejores personas que yo. Soy una estúpida adolescente acomplejada, que pienso en cuando era pequeña, diciéndole a mi madre ''mamá cuando cumpla quince haré una graaan fiesta''. Y ahora me veo aquí, que solo con pensar en la idea de celebrar algo por mi cumpleaños hace que me deprima más aún. Porque no tengo a nadie a quién invitar, porque me da vergüenza obligar a la gente a asistir a un sitio solo porque hace quince años que vine al mundo. Y entonces pienso cosas de emos como ''mejor no haber nacido'' o ''ojalá me muera''. Que solo tengo ganas de llorar pero no lo puedo hacer porque no tengo ninguna razón de peso para hacerlo. Y que nadie me comprende, y que estoy sola, y que no puedo contar con nadie...y que solo quiero que alguien venga, me abrace y me haga reír. Simplemente eso.]
ESTOY PERFECTAMENTE, GRACIAS.<3 ¿Y TÚ?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





