Una hoja en blanco.
Un lápiz sin punta.
Mil palabras en mente que nadie conoce.
Algo de música, ¿amor? sí, de algo parecido va.
Un chat sonando constantemente.
Desconcentración, aburrimiento y ganas de que pase algo emocionante.
Un libro recién acabado a mi lado, y en mi cabeza la historia aún fresca a la que le daré mil vueltas hasta que quede manoseada y pueda empezar con otra.
Un espejo. Un reflejo ingrato.
Una rosa seca que me recuerda la vez que más sufrí en mi vida.
Fotos. Muchas fotos, pero ninguna de ella.
Ganas de verla.
Un tablón con miles de cosas con momentos inolvidables.
Ganas. ¿De qué? De nada.
¿Bajón? No, hoy no. Hoy mis sentimientos se quedan en 0.
Un diario que temo abrir, congelando etapas de mi vida que prefiero olvidar.
Hoy es un día de esos en los que no tengo nada que hacer y nada que me entretenga. Hoy es una de esas tardes que empiezo a toquetear recuerdos de mi vida. A algunos les saco brillo, y a otros, simplemente, busco la manera de desecharlos.

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