Magic

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Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

lunes, 25 de junio de 2012

Cursiladas de lunes noche.

Ella estaba sentada mirando el mar en calma. La noche estaba clara y se veían las estrellas, y a pesar de estar en bikini no tenía frío. Era una noche calurosa y bonita.
De repente, algo interrumpió sus pensamientos, que volaban a saber donde. Él se sentó encima de ella y la miró a los ojos.
-¿Qué pasa?-preguntó sonriendo.
Se quedaron un rato así, mirándose, hasta que él la abrazó y la tumbó en la arena, apoyando la cabeza en el hueco de su cuello. Allí tumbada, con la cabeza apoyada en la arena, solo veía el cielo y algunos mechones del chico, que descansaba en silencio encima de ella.
Pasaron minutos hasta que él se incorporó y la miró de nuevo; ahora ella ya no veía las estrellas, si no una sonrisa perfecta y unos ojos entornados. El flequillo de él tocó la frente de ella. Se acercó un poco más y rozó sus labios.
Al comprobar que ella no oponía resistencia, volvió a besarla, más seguro, más fiero, jugando con su boca, con su lengua.
Ella se dejaba llevar mientras se abrazaba a su espalda, es estaba a gusto, era dulce y suave, a la vez que intenso. Le encantaba esa sensación.
Él separó sus labios y volvió a fijar su vista en ella, que hizo un ruidito con interrogación. Él negó con la cabeza y volvió a besarla.


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