"Son estas situaciones las que te harán madurar"
"Ahora es cuando deberás comportarte como una adulta"
Son ese tipo de cosas las que oigo a diario últimamente. Llamadme psicópata si digo que cada vez que escucho algo así deseo tener una pistola en el bolso para matarlos a todos.
He perdido el mayor pilar de mi vida, he tenido que decirle adiós a la persona que más quiero en el mundo. He empaquetado sus ropa, he regalado sus cosas, he guardado en cajas todos sus recuerdos.
Y lo único que se le ocurre decir a la gente es que eso me hará madurar.
Que les jodan. Que les jodan a todos.
Esto no me está haciendo madurar. No me hace ser más fuerte, ni más adulta, ni más nada. Esto es sencillamente la mayor putada que podría haberme ocurrido, y odio que la gente intente buscarle el lado positivo. Porque no lo tiene. Y aunque fuera cierto que todo esto me hace crecer, que alguien me explique donde está lo positivo ahí, porque yo no puedo verle el lado bueno al hecho de que la poca inocencia que me quedaba se haya extinguido.
He aprendido cosas, eso es cierto. He aprendido muchas cosas a partir de esto. Por ejemplo, ahora sé que las personas se mueven por la conveniencia, y da igual que sea tu familia o tu amigo, si no le conviene tenderte la mano, ten por seguro que no lo hará.
He aprendido que la desgracia para uno es el morbo para otro.
Que a la hora de la verdad, muy poca gente está a tu lado.
Que a las buenas, todos; a las malas, a saber.
¿A eso le llaman madurar? ¿A volverte absolutamente cínica y fría hacia las personas que antes amabas?
Yo no lo creo así. Si me miro en el espejo solo veo a una niña a la que le ha caído encima un peso que le está machacando el alma,
Todo el mundo pone de excusa que ahora soy más fuerte y que yo puedo con todo para no tender su mano.
Nunca antes me había sentido tan sola.
Jamás había sufrido tanto como estoy sufriendo ahora.
Y tampoco antes había mostrado menos mis sentimientos a los demás.