Magic

Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

jueves, 19 de enero de 2017

No estoy bien. Lo intento, lo intento cada día pero no lo consigo. No soy feliz y ni siquiera puedo fingir serlo. Nunca he estado tan hundida. Ni siquiera cuando me los arrancaron de mis manos. Ni siquiera entonces. No sé cómo pararlo. De repente algo en mi cerebro se tuerce y mi mente cae en picado. Pienso cosas horribles, imágenes que no deberían estar ahí. Empiezo a sentir una mezcla de miedo, odio y tristeza que cada vez se hace mayor. Dejo de respirar bien, me mareo y no paro de llorar. Y entonces toda esa rabia la dirijo a mi. Me lío a cañonazos contra mi misma. Siento como mi propio cerebro me susurra las cosas más crueles que jamás me haya dicho nadie y me las creo, y las confirmo y me odio infinitamente por ellas. Cuando todo acaba me abrazo a mi misma y me pido perdón. Y al poco tiempo vuelve a ocurrir, y así una y otra vez. Y ya el odio no desaparece. Debería ser feliz. Tengo tantas cosas que agradecer que me avergüenza estar en este pozo. Necesito a mi papá.

sábado, 7 de enero de 2017

.

No sé cuantas semanas llevo sin sentir nada. No sé cuando fue la última vez que lloré. Yo siempre lloro, por cada tontería bonita que vea en la tele o recordando; sea por lo que sea, siempre lloro. Ahora siento como si se me hubiera olvidado de que forma se hace eso. Tengo mis recuerdos manoseados y llenos de mugre. Tomo decisiones sucias. No soy capaz de arrepentirme, aunque desee hacerlo con todas mis ganas. No miro con amor a nadie ni a nada. Tampoco con pena. No hago lo que debo hacer, ni pienso las cosas que debería pensar. Deber, deber, deber. Ese verbo me sabe a vómito en la garganta. Sonrío mecánicamente y todo lo hago mal. Como si no supiera nada. Tengo un máster en hacerme la loca y ya no sé aplicar lo aprendido. Llevo tanto tiempo haciendo como que no escucho las voces de mi cabeza que acabé teniendo dos opciones: o me volvía loca de verdad, o les prestaba atención de una vez por todas. Al hacer lo segundo, perdí gran parte de lo que yo consideraba importante, y aún más estoy por perder. Y no le puedo hacer nada. Lo siento.