Magic

Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Recuerdos.

Y hoy, mientras deshojaba la margarita que había guardado en un cajón porque odiaba cederle el amor a la suerte, cerré los ojos y pensé en ti.

En silencio, fui dejando caer cada pétalo de la hermosa y marchita flor en mis recuerdos, y despacio acaricié cada error que cometimos, tranquilizándolo y consolando su fuerte y desagradable dolor. Borré cada lágrima del pasado e imaginé que tú estarías en el mismo banco de siempre, esperando a que llegase y sonriendo de una manera tan amplia que no dejaba lugar a una sola queja. No dejé que se me escapara ningún suspiro al imaginarte, para así convertirlos en palabras desordenadas que gritan en silencio y ruegan tu atención y piedad.
¿Sabes? Casi lo conseguimos, estuvimos a punto de encontrar ese tesoro tan extraño al que los humanos llaman ''felicidad''. Pero aunque nuestro errores hubieran sido perdonados, no habríamos alcanzado tal sentimiento maravilloso, ya que fue algo que los dioses crearon para las personas, para seres bellos y cargados de deseos, no para los ángeles despojados de alas y pureza, que es lo que el destino quiso que yo fuera. Pero tú, pequeña perla, seguro que conseguirás un pedacito de esa felicidad, y lo podrás compartir con un ser amado.
Y eso es lo que deseo, que no mires atrás y me ofrezcas esperanza y un trocito de esa ''felicidad''; porque significará que no me olvidas, que sigues amando a este torpe virus que un día se instaló en tu corazón. Quiero que sepas que yo ya hice las maletas y me marché, que no vuelvas a recordar mi olor ni mis ojos, porque nada de eso existe ya, que ahora solo queda mi corazón, que sabes que siempre pertenecerá a ti, pero a eso tú no le darás importancia, así que me lo quedaré yo, y será como una habitación ventilada, vacía y muerta, que solo vivirá si es amueblada por cada parte de ti.

Y ya, tras guardarme el corazón en mi pecho, despedirme de ti en sueños y terminar de deshojar mi margarita sin obtener ni un ''me quiere'' ni un ''no me quiere'', si no un ''me olvidó'', abrí los ojos y encontré lo que siempre veo cada vez que recupero cachitos de tu recuerdo: la muerte hiriéndome de nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario