Hace unos minutos estaba en la plaza central de Tudela esperando la llegada de una antigua amiga que conocí por internet hace unos años. Yo sabía que no iba a venir, pero igualmente esperé hasta media hora mas tarde. En el transcurso de esos treinta minutos me he sentido la persona mas impotente del mundo:
me temblaba todo el cuerpo, intentaba contener el llanto inútilmente, tenía la boca seca, la gente me miraba con pena y yo me sentía la persona más pequeña del mundo. ¿Todo por qué? Pues no lo sé, creo que porque me vi tan estúpida en medio de una plaza desconocida, rodeada de gente desconocida y esperando a una persona desconocida que no pude evitar derrumbarme. Sentía mi respiración irregular y a cada minuto miraba un gran reloj que había en un edificio en la plaza. Y si, me preguntaba desesperada, esa chica no vivía allí? ¿Y si era todo mentira? ¿Y si en verdad ni si quiera era una chica de quince años a la que le gustaba el manga? ¿O me había equivocado de lugar simplemente? O simplemente ella no se presentó, tal y como dijo que es posible que pasara, estaría ocupada en cualquier otra cosa supongo.
No pude más. Llamé a Ines, mi mejor amiga, y la entretuve mientras estaba con compañeros suyos para no sentirme tan sola. En ese momento era un perrito abandonado que pedía desesperadamente compañía.
De hecho así me siento ahora...quiero volver a Málaga, quiero ver a Pablo, a mis amigos, a mi hermana y a mi madre, quiero irme de este lugar...Llevadme a casa...!
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