Y así hice, quince minutos depues estaba medio llorando abrazando a mi querida y tonta amiga. Pasé la tarde con ella y nos contamos todo lo que nos podíamos contar. En fin, nada es tan malo como lo esperas al final ¿no? Creo que mi felicidad puede aguantar un poco más estando por el norte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario