Magic

Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

sábado, 7 de enero de 2017

.

No sé cuantas semanas llevo sin sentir nada. No sé cuando fue la última vez que lloré. Yo siempre lloro, por cada tontería bonita que vea en la tele o recordando; sea por lo que sea, siempre lloro. Ahora siento como si se me hubiera olvidado de que forma se hace eso. Tengo mis recuerdos manoseados y llenos de mugre. Tomo decisiones sucias. No soy capaz de arrepentirme, aunque desee hacerlo con todas mis ganas. No miro con amor a nadie ni a nada. Tampoco con pena. No hago lo que debo hacer, ni pienso las cosas que debería pensar. Deber, deber, deber. Ese verbo me sabe a vómito en la garganta. Sonrío mecánicamente y todo lo hago mal. Como si no supiera nada. Tengo un máster en hacerme la loca y ya no sé aplicar lo aprendido. Llevo tanto tiempo haciendo como que no escucho las voces de mi cabeza que acabé teniendo dos opciones: o me volvía loca de verdad, o les prestaba atención de una vez por todas. Al hacer lo segundo, perdí gran parte de lo que yo consideraba importante, y aún más estoy por perder. Y no le puedo hacer nada. Lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario