Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.
jueves, 19 de enero de 2017
No estoy bien.
Lo intento, lo intento cada día pero no lo consigo. No soy feliz y ni siquiera puedo fingir serlo.
Nunca he estado tan hundida. Ni siquiera cuando me los arrancaron de mis manos. Ni siquiera entonces.
No sé cómo pararlo. De repente algo en mi cerebro se tuerce y mi mente cae en picado. Pienso cosas horribles, imágenes que no deberían estar ahí. Empiezo a sentir una mezcla de miedo, odio y tristeza que cada vez se hace mayor. Dejo de respirar bien, me mareo y no paro de llorar. Y entonces toda esa rabia la dirijo a mi. Me lío a cañonazos contra mi misma. Siento como mi propio cerebro me susurra las cosas más crueles que jamás me haya dicho nadie y me las creo, y las confirmo y me odio infinitamente por ellas.
Cuando todo acaba me abrazo a mi misma y me pido perdón. Y al poco tiempo vuelve a ocurrir, y así una y otra vez.
Y ya el odio no desaparece.
Debería ser feliz. Tengo tantas cosas que agradecer que me avergüenza estar en este pozo.
Necesito a mi papá.
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