Magic

Magic
Cuando el tiempo se congela y la lluvia queda suspendida en el aire, es hora de dejar que la imaginación haga locuras con las letras.

martes, 13 de diciembre de 2011

Sonrisa.

Oh...al mirarme al espejo descubrí que no tenía nada bueno.'' ¿Qué es esto? Ni siquiera parece una sonrisa'' Le reproché a mi reflejo. Estuve mil segundos infinitos buscando alguna cualidad en mí, hasta que me cansé y decidí hacer algo que ya debería tener hecho.
Salí corriendo, atravesé montes, cascadas, ciudades llenas de gente, colegios, parques, desiertos, selvas, aldeas, ríos...y llegué a mi palacio.
Llegué la enorme puerta con mucho esfuerzo, me colé por el pequeño hueco que conseguí abrir y volví a correr con algo de torpeza. Recorrí enormes pasillos con techos inalcanzables, dejando atrás miles de puertas, cada una dedicada a un pedacito de mi vida. Finalmente, me paré ante una de ellas; sobre su marco se veía escrito con letras bien elbarodas y de color dorado el nombre de aquel chico.
Me adentré en la habitación. Estaba iluminada debido a unos grandes ventanales. Olía a pintura y a su colonia. Se veía que había sido construida recientemente, y que hace muy poco, él había estado allí.
Estaba vacía, lo único que se podía apreciar en ella eran los pedacitos de papel esparcidos por el suelo que recogían todo lo que él había dicho, hecho y vivido cuando estaba a mi lado. Me arrodillé y los fui recogiendo poco a poco. Los ordené cronológicamente y una vez todo listo, los abracé con fuerza. Al hacerlo, el corazón mi ritmo cardíaco se volvió irregular y el cuerpo entero me tembló con fuerza. Era una sensación extraña, pero cálida. Me gustaba saborear cada uno de los recuerdos que tenía, pensar que lo tenía ahi, a mi lado, que realmente dijo esas cosas de película, que sus besos no fueron ninguna mentira. Que cuando llegase de nuevo el viernes, volvería a estar con él. Realmente me alegró, me alegró mucho.
Pero entonces, me di cuenta de que se había hecho tarde y decidí regresar, pero no antes sin llevarme todos aquellos recuerdos conmigo, para tenerlos siempre cerca, y cada vez qe me mirara al espejo, poder creer que todo lo que él dijo, era cierto, y que sí, eso sí era una sonrisa. Una sonrisa enamorada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario